En este marco, el presidente castellanomanchego ha resaltado que “el 2026 nos tendría que ofrecer perspectiva para celebrar, como se merece, el cincuenta aniversario del inicio de la Transición”, una etapa de la historia de España “de la que nos tendríamos que sentir todos enormemente orgullosos”, ha considerado. Sobre esta conmemoración, “una obra compartida y colectiva” ha destacado “las muchas cosas que luego se han desarrollado aspirando al interés general o, al menos, el muy mayoritario”.
En este punto, el presidente autonómico ha reclamado “la centralidad” como “la creencia de que puede haber muchos puntos en común” porque “se le está obligando a la sociedad española a tomar partido hasta por la cosa más insignificante”, lo cual es “terrorífico” ya que “es como querer ver a España como una foto fija y no lo que es, un país enormemente dinámico y diverso”, ha ahondado.
“Poner coto al populismo”
En la Casa de América de la capital de España, Emiliano García-Page ha deseado que “en España se arrinconara a todos los populismos graves” que han aparecido en la escena nacional en las últimas dos décadas. A este respecto, ha precisado que “desearía que la sociedad española le pusiera coto al populismo para que, de alguna manera, dejara de engañarse a sí misma”.
Asimismo, ha puesto de relieve la necesidad de que “retomáramos la idea de que los partidos políticos no son un fin en sí mismo” y que “la política no debe ser lo que les pasa a los políticos”, sino que “pudieran ser medios para conseguir un fin colectivo”.
“Pocas veces a lo largo de la historia un pueblo se tiene que preguntar, no qué hacer, sino qué es”, ha señalado en su intervención, donde ha reconocido que “me duele mucho que, en España, haya gente que intente trasladar al conjunto de la sociedad la duda de lo que somos”, y que se ejemplifica en “el cambio del lenguaje” porque “se van colando terminologías y discursos que son enormemente dañinos”, ha lamentado.