Economía

Mapa bancario de CLM: Menos oficinas, decisiones cada vez más lejos y el papel clave de Globalcaja

SECTOR FINANCIERO

CLM21 | Miércoles 07 de enero de 2026
Castilla-La Mancha es uno de los territorios donde con mayor claridad se aprecia la profunda transformación del sistema financiero español en las dos últimas décadas. En una comunidad extensa, con fuerte peso del medio rural y baja densidad de población, la banca ha reducido de forma drástica su red de oficinas, al tiempo que ha concentrado el negocio y ha alejado los centros de decisión del territorio.

Desde el inicio de la gran reestructuración bancaria en 2007, la región ha perdido más de 850 sucursales. Un ajuste que ha golpeado con especial intensidad a pequeños municipios y comarcas rurales, donde la oficina bancaria era, en muchos casos, uno de los últimos servicios presenciales. Hoy, Castilla-La Mancha cuenta con alrededor de 1.100 oficinas, muy lejos de las cifras previas a la crisis financiera.

Concentración del mercado y liderazgo de grandes grupos

La reducción de la red física ha ido acompañada de una fuerte concentración del negocio en un número cada vez menor de entidades. En segmentos clave como el de las nóminas, el liderazgo corresponde a CaixaBank, que controla en torno al 31,7% del mercado regional, seguida por otros grandes grupos nacionales cuyos centros de decisión se encuentran fuera de la comunidad.

Este modelo ha permitido ganar eficiencia y rentabilidad, pero también ha incrementado la dependencia de estrategias diseñadas desde fuera del territorio, con criterios homogéneos que no siempre encajan con la estructura productiva de Castilla-La Mancha, muy ligada al sector agroalimentario, las pymes y el trabajo autónomo.

Globalcaja, una excepción en el mapa financiero

En este contexto de concentración y deslocalización de decisiones, destaca el papel de Globalcaja como la principal entidad financiera con domicilio social en Castilla-La Mancha y una de las pocas que mantiene en la región su centro de decisión. Con más de 460.000 clientes, se ha consolidado como un actor clave del sistema financiero autonómico.

Su relevancia es especialmente visible en el medio rural, donde ha mantenido oficinas abiertas y empleo financiero estable en municipios en los que otras entidades han optado por el cierre o la digitalización total del servicio. Esta presencia permite sostener el acceso a servicios financieros básicos y una atención personalizada en zonas con riesgo de exclusión bancaria.

Además, el modelo de Globalcaja, basado en la reinversión de beneficios en el propio territorio, refuerza su impacto económico y social, canalizando financiación hacia agricultores, cooperativas, pymes y proyectos vinculados al desarrollo local.

Menos sucursales, más reto territorial

La transformación del mapa bancario plantea desafíos estructurales para Castilla-La Mancha. El acceso al crédito, la cercanía en la toma de decisiones y la atención a los sectores productivos locales siguen siendo elementos determinantes para el desarrollo económico regional.

En una comunidad que lucha contra la despoblación y la pérdida progresiva de servicios en el medio rural, la existencia de entidades con arraigo territorial y capacidad de decisión propia se ha convertido en un factor estratégico. Porque, más allá del número de oficinas, donde se decide el crédito se decide también una parte fundamental del futuro económico de la región.

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