El jefe del Ejecutivo regional ha asegurado vivir esta jornada como “un día doloroso” y ha dejado claro que no participará “bajo ningún concepto” en lo que ha definido como un “suicidio político de la izquierda”, motivado —según ha denunciado— por intereses personales y acuerdos que rompen con la tradición progresista de redistribución de la riqueza.
En un tono especialmente crítico, García-Page ha denunciado que el nuevo modelo supone pasar de un sistema basado en la progresividad fiscal a otro de “regresividad”, en el que “no paga más el que más tiene para que todos tengan más, sino para que se lleve más el que más tiene”. A su entender, se trata del “mayor ataque a la igualdad” vivido en democracia y de una enmienda a décadas de consenso sobre la cohesión territorial.
El presidente castellano-manchego ha lamentado que la financiación autonómica se haya pactado “con unos pocos” y que posteriormente se pretenda imponer al resto de comunidades, advirtiendo de que Castilla-La Mancha no lo aceptará ni como región afectada ni como defensora de un modelo solidario para el conjunto del país. “No vale decir que ahora el pastel es más grande; los trozos son mucho más injustos y solo se ha pensado en uno”, ha afirmado, criticando además la creación de fondos compensatorios que ha calificado de “limosnas”.
García-Page ha insistido en que el debate no es técnico, sino profundamente político y social, al afectar directamente a la forma en que se reparte la riqueza común. “Nos estamos jugando el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos”, ha señalado, antes de reclamar que sea el conjunto de la ciudadanía quien se pronuncie. “Antes de que avance este atropello, prefiero que hablen los españoles y que lo hagan claro”, ha reiterado.
El presidente regional ha concluido advirtiendo de que su Gobierno hará “todo lo posible” para frenar un modelo que considera inviable y contrario a los valores progresistas, al tiempo que ha reclamado poner fin a lo que ha definido como una dinámica de “barrer siempre para los mismos” en el reparto de los recursos del Estado.