Los Inicios: Un Despegue Moderado (2014-2018)
El periodo posterior al llamado "impuesto al sol" estuvo marcado por un crecimiento lento, especialmente en el ámbito doméstico. Las instalaciones se concentraban principalmente en empresas agroindustriales (bodegas, cooperativas, fábricas de procesado) y algunas grandes superficies comerciales, que veían en la fotovoltaica una vía para reducir costes operativos significativos. La potencia instalada era considerable por proyecto, pero el número total de instalaciones era bajo.
El Punto de Inflexión: Cambio Normativo y Ayudas (2019-2022)
La eliminación de las barreras administrativas y el lanzamiento de las primeras líneas de subvenciones a fondo perdido (cofinanciadas con fondos FEDER y del Plan de Recuperación) actuaron como un catalizador. Se produjo un boom sin precedentes en el sector residencial. Comunidades de vecinos, viviendas unifamiliares y pequeñas empresas comenzaron a inundar a los instaladores con solicitudes. La compensación simplificada de excedentes ("balance neto") hizo que la inversión fuera atractiva, con periodos de retorno que se redujeron a menos de 5-7 años.
La Consolidación: Madurez del Mercado (2023-2024)
Hoy, la fotovoltaica en Castilla-La Mancha es un sector maduro y competitivo. La región, con uno de los mayores niveles de irradiación solar de Europa, ha visto cómo se instalaban más de 400 MW de potencia para autoconsumo en la última década. El perfil del adoptante se ha diversificado enormemente:
Retos y Perspectivas de Futuro
Los desafíos pasan ahora por la gestión de la red en primer lugar, ya que la masiva inyección de excedentes a ciertas horas requiere adaptar la red de distribución: mejorar el almacenamiento, dado que la siguiente ola de crecimiento irá ligada a las baterías, para maximizar el autoconsumo y garantizar suministro ; e impulsar las Comunidades Energéticas, un modelo incipiente pero con gran potencial en el mundo rural, permitiendo a varios municipios o vecinos compartir una misma instalación.