Economía

El pacto comercial UE-India sitúa al vino y al aceite de Castilla-La Mancha ante un mercado de 1.400 millones de consumidores

(Foto: DATI BENDO / EUROPEAN COMMISSION).

COMERCIO EXTERIOR

CLM21 | Miércoles 28 de enero de 2026

El acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y la India, alcanzado esta semana tras años de negociación, introduce un nuevo elemento en el tablero económico internacional con efectos potenciales para Castilla-La Mancha. El pacto, calificado por Bruselas como estratégico por su dimensión –da acceso a un mercado de más de 1.400 millones de consumidores–, combina oportunidades claras para algunos sectores exportadores de la región con cautelas relevantes en el ámbito agrario.



Desde una perspectiva económica, el principal impacto positivo para Castilla-La Mancha se concentra en el agroalimentario de alto valor añadido, especialmente en el vino y el aceite de oliva, dos de los productos emblemáticos de la región. Hasta ahora, el acceso al mercado indio estaba prácticamente vetado por unos aranceles muy elevados: superiores al 150% en el caso del vino y en torno al 45% para el aceite. El acuerdo contempla una reducción significativa de estas barreras, lo que mejora sustancialmente la competitividad de las exportaciones europeas y, en particular, de las producciones manchegas.

Para una comunidad autónoma líder nacional en superficie de viñedo y una de las grandes productoras de aceite de oliva, la apertura del mercado indio supone una oportunidad de diversificación exterior en un contexto marcado por la volatilidad del consumo europeo y la creciente competencia internacional. El acuerdo puede favorecer estrategias orientadas a segmentos de calidad media y alta, donde Castilla-La Mancha ha avanzado en los últimos años a través de denominaciones de origen, embotellado y valor añadido.

No obstante, el impacto no será inmediato. La entrada en vigor será gradual y exigirá a las empresas una apuesta clara por la internacionalización, la adaptación comercial y el posicionamiento de marca en un mercado complejo, sensible al precio y con hábitos de consumo todavía limitados en productos como el vino.

La valoración del campo: oportunidades, pero con líneas rojas

Desde el sector agrario, Asaja Castilla-La Mancha ha valorado el acuerdo “con cautela”, subrayando precisamente ese equilibrio entre oportunidades y protección. La organización agraria destaca que la exclusión de los productos agrícolas más sensibles –arroz, azúcar, tabaco, carne de vacuno y aves– es una consecuencia directa de la presión ejercida por las movilizaciones del campo europeo en las últimas semanas ante las instituciones comunitarias.

Asaja reconoce que la rebaja arancelaria abre una vía interesante para el vino y el aceite de oliva, especialmente en producciones de alto valor añadido, pero pone el acento en que los sectores más vulnerables han quedado fuera de las concesiones comerciales. Una decisión que, a su juicio, refleja “un cambio de sensibilidad” por parte de la Comisión Europea, confirmado por el propio comisario de Agricultura, Christophe Hansen, al garantizar que estos productos permanecerán protegidos.

La organización considera este enfoque “imprescindible” para evitar impactos graves en sectores estratégicos del campo español y regional. Al mismo tiempo, advierte de que el acuerdo solo podrá considerarse plenamente positivo si se acompaña de cláusulas de salvaguardia eficaces, reciprocidad real en materia fitosanitaria y controles rigurosos en frontera, especialmente en un contexto en el que, según un informe interno de la Comisión Europea, apenas se realiza control físico sobre el 0,0082% de las importaciones agroalimentarias.

Un impacto económico gradual y condicionado

Desde el punto de vista macroeconómico, el acuerdo UE-India refuerza la estrategia europea de diversificación comercial y reducción de dependencias en un entorno global incierto. Para Castilla-La Mancha, los beneficios potenciales se concentrarán previsiblemente en un número limitado de sectores y empresas, aquellas con capacidad exportadora y orientación a mercados lejanos.

El efecto sobre el empleo y la actividad regional será, en todo caso, progresivo y condicionado a la ratificación del acuerdo, a su despliegue efectivo y a la capacidad del tejido productivo para aprovecharlo. En este escenario, el equilibrio entre apertura comercial y protección del modelo agrario europeo emerge como uno de los elementos clave.

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