La actividad del sector manufacturero español arrancó 2026 con señales de debilidad, tras registrar en enero una lectura del PMI manufacturero de 49,2 puntos, por debajo de los 49,6 de diciembre de 2025 y de las previsiones de mercado que apuntaban a 49,9. Este nivel está por segundo mes consecutivo en contracción (por debajo de 50) y representa el mínimo desde abril de 2025.
El PMI manufacturero es un indicador adelantado que mide la evolución de la actividad industrial a partir de encuestas mensuales a los responsables de compras de las empresas del sector. El índice se expresa en una escala de 0 a 100, siendo el nivel 50 la referencia clave para su interpretación: las lecturas por encima de ese umbral indican una expansión de la actividad manufacturera, mientras que los valores por debajo de 50 reflejan una contracción del sector; una cifra exactamente en ese nivel señala estancamiento. Por su rapidez de publicación y su capacidad para anticipar tendencias, el PMI es uno de los indicadores más utilizados para evaluar la salud de la industria y el pulso general de la economía.
Los datos publicados señalan que la contracción se ha acelerado especialmente en los nuevos pedidos, que cayeron al ritmo más rápido en nueve meses, en gran parte por la débil demanda tanto doméstica como internacional. La caída de los pedidos de exportación se ha extendido por quinto mes consecutivo, afectada por factores como aranceles, la apreciación del euro frente al dólar y la falta de dinamismo en los mercados europeos.
Producción y actividad interna
A pesar del debilitamiento de los pedidos, la producción se mantuvo prácticamente estable, con un ligero incremento que permitió a las empresas reducir acumulaciones de trabajo pendientes. Sin embargo, las compras de insumos se redujeron por segundo mes, reflejando la cautela de las empresas ante la incertidumbre del entorno.
Empleo y stocks
El ajuste en las operaciones también se ha trasladado al empleo. El sector manufacturero registró su quinta caída consecutiva del empleo, una respuesta de las empresas frente a los menores volúmenes de pedidos y los esfuerzos por controlar costes. Además, los stocks de productos terminados continuaron su descenso por decimocuarto mes.
Jonas Feldhusen, economista del Hamburg Commercial Bank, destaca que “el sector manufacturero español ha comenzado el nuevo año con debilidad” y que estos datos podrían señalar el inicio de un bache más persistente, marcado por el deterioro de la demanda y la incertidumbre global. Las empresas consultadas apuntan que la continua inestabilidad en los mercados internacionales está afectando gravemente la actividad industrial.
A pesar de los indicadores negativos, la confianza empresarial se mantiene relativamente optimista para los próximos 12 meses. Muchas compañías esperan una demanda más estable a lo largo de 2026, apoyada en proyectos e inversiones ya en marcha que podrían impulsar la actividad en el medio plazo. Sin embargo, persisten retos externos significativos, como la competencia fuera de Europa y las incertidumbres geopolíticas que podrían retrasar decisiones de inversión.