Castilla-La Mancha ha logrado consolidarse como un territorio atractivo para la inversión industrial y logística en los últimos años. Sin embargo, este crecimiento económico comienza a toparse con un obstáculo creciente: la falta de vivienda en alquiler, especialmente en las áreas donde se concentra el empleo. Lo que antes era un problema social se está transformando en un freno para la competitividad y la capacidad de atraer y retener trabajadores.
Precios al alza y salarios desincronizados
Los datos reflejan una presión sostenida sobre el mercado del alquiler. Según Idealista Data, el precio medio del alquiler en Castilla-La Mancha superó los 8 €/m² en 2025, tras un aumento interanual del 11,7 %, y acumula un encarecimiento superior al 20 % en los últimos tres años.
Mientras tanto, los salarios han crecido a un ritmo mucho más moderado. En algunas provincias, los trabajadores deben destinar más del 40 % de su salario neto para acceder a una vivienda de alquiler, una proporción que los expertos consideran crítica para la estabilidad laboral y residencial.
Este desajuste entre ingresos y costes de vivienda se percibe con especial intensidad en municipios con fuerte implantación industrial, como Toledo, Illescas, La Sagra o el Corredor del Henares en Guadalajara, donde la demanda supera ampliamente la oferta disponible.
Déficit estructural de vivienda
El informe "Situación Castilla-La Mancha" de BBVA Research advierte que la región solo está construyendo aproximadamente la mitad de las viviendas necesarias para absorber la demanda actual y futura. La falta de oferta funciona como un mecanismo que presiona los precios al alza y limita la capacidad de crecimiento económico.
En la misma línea, el Banco de España, en su "Informe Anual" y en las" Notas sobre el mercado de la vivienda", señala que la escasez de vivienda en alquiler en zonas de crecimiento económico restringe la movilidad laboral y puede afectar la productividad y la competitividad empresarial.
Por su parte, Funcas, en sus "Cuadernos de Información Económica", resalta el impacto del encarecimiento del alquiler sobre la localización de empresas, especialmente en territorios cercanos a grandes polos como Madrid, donde la vivienda asequible se convierte en un factor crítico para la atracción de talento.
Impacto en empresas y trabajadores
Las empresas industriales y logísticas de Castilla-La Mancha ya reportan dificultades para cubrir vacantes y aumentar plantillas debido a la falta de vivienda asequible. La rotación laboral aumenta y, en algunos casos, los trabajadores deben desplazarse diariamente desde otras provincias, encareciendo costes y reduciendo la estabilidad del empleo.
Los municipios medianos con polos industriales también enfrentan el mismo problema: la escasez de vivienda disponible y la falta de adaptación del parque existente a la demanda de trabajadores jóvenes o desplazados.
El Plan 10 000: Avances y limitaciones
Frente a esta situación, el Gobierno de Castilla-La Mancha ha impulsado el Plan 10 000 de vivienda, cuyo objetivo inicial se ha superado, con más de 11 000 visados de obra nueva, aproximadamente un 20 % con protección pública y una proporción creciente orientada al alquiler asequible.
El Ejecutivo regional ha elevado la ambición del plan, con el objetivo de alcanzar 30 000 nuevas viviendas en los próximos años, priorizando la disponibilidad de alquiler asequible en zonas con mayor presión residencial y desarrollo industrial.
No obstante, el desfase temporal sigue siendo un desafío. La construcción de nuevas viviendas lleva años, mientras que las empresas requieren cubrir necesidades inmediatas de personal. Promociones concretas, como las 124 viviendas de alquiler asequible en Toledo, muestran avances, pero todavía no son suficientes para equilibrar el mercado.
Vivienda y crecimiento económico: un reto estratégico
El déficit de vivienda y el encarecimiento del alquiler comienzan a ser un factor clave en las decisiones de inversión industrial. Suelo disponible, infraestructuras e incentivos fiscales dejan de ser suficientes si los trabajadores no encuentran dónde vivir cerca de sus empleos.
La integración de políticas de vivienda con la planificación económica se perfila como una necesidad urgente: aumentar la oferta de alquiler, movilizar vivienda vacía, agilizar suelo finalista y vincular proyectos residenciales a polos de empleo son pasos esenciales para evitar que la falta de vivienda limite la expansión industrial y logística de Castilla-La Mancha.
La región se enfrenta, así, a un desafío estructural: convertir la vivienda en un aliado del crecimiento económico o permitir que se convierta en un freno que condicione su desarrollo en la próxima década.