Economía

El coste real de las inundaciones en Castilla-La Mancha: La factura que no se ve tras el barro

(Foto: Ayto. Talavera de la Reina).

INUNDACIONES

CLM21 | Lunes 23 de febrero de 2026

Las últimas inundaciones registradas en distintos puntos de Castilla-La Mancha vuelven a dejar una imagen conocida: calles anegadas, caminos rurales destrozados y redes de saneamiento al límite. Pero más allá del impacto visual, la pregunta clave es otra: ¿cuánto va a costar realmente este nuevo episodio meteorológico y quién asumirá la factura? Las primeras cifras ya permiten dimensionar el alcance económico del temporal.



2 millones ya activados… y 5 más reclamados

En la provincia de Ciudad Real, la Diputación ha habilitado de urgencia 2 millones de euros para que los ayuntamientos puedan afrontar las actuaciones más inmediatas. Sin embargo, la institución provincial considera que esa cantidad es insuficiente y ha solicitado a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha otros 5 millones de euros adicionales para atender el conjunto de los daños municipales.

La experiencia demuestra que las primeras estimaciones suelen quedarse cortas. Solo en infraestructuras básicas —redes de abastecimiento, pavimentación, colectores o alumbrado público— la factura puede dispararse cuando aparecen daños estructurales.

En Talavera de la Reina, por ejemplo, ya se han iniciado inspecciones técnicas en el subsuelo para detectar posibles fisuras en colectores y redes de saneamiento tras las avenidas de agua. Este tipo de actuaciones no solo implican reparación, sino estudios especializados que incrementan el coste final.

A escala nacional, el Gobierno de España aprobó recientemente un paquete de 7.000 millones de euros en ayudas para regiones afectadas por temporales, incluyendo daños en infraestructuras, agricultura, vivienda y tejido empresarial.

No obstante, la clave no está en la cifra global, sino en el ritmo de ejecución y en la distribución efectiva hacia los municipios más pequeños, que carecen de margen financiero propio.

El precedente: 19 millones tras la DANA de 2024

Para entender la dimensión potencial del impacto actual conviene mirar atrás. Tras la DANA de octubre de 2024, el Gobierno regional declaró de emergencia actuaciones por casi 19 millones de euros en infraestructuras prioritarias, una cifra que no incluía inicialmente todos los daños en agua y saneamiento, pendientes entonces de evaluación completa.

Ese precedente evidencia que la factura final de un episodio de esta magnitud puede multiplicar por cuatro o cinco las primeras dotaciones anunciadas.

Seguros agrarios y daños en el campo

En el medio rural, el impacto es doble. A los daños en infraestructuras se suman las pérdidas en explotaciones agrícolas y ganaderas. El sistema de seguros agrarios combinados cubre parte de las contingencias, pero no siempre el 100% de los perjuicios ni con la rapidez que necesita el agricultor.

Además, no todas las explotaciones están aseguradas en el mismo nivel. En campañas con márgenes ajustados, el agricultor tiende a reducir coberturas, lo que amplifica el impacto financiero del fenómeno meteorológico.

El paso clave es la eventual declaración de zona catastrófica por parte del Estado, que abre la puerta a ayudas directas, beneficios fiscales y subvenciones para reparación de infraestructuras municipales.

Sin embargo, el mecanismo exige evaluación detallada, informes técnicos y tramitación administrativa. El dinero no fluye de manera inmediata. Entre la aprobación y el abono efectivo pueden transcurrir meses, en ocasiones ejercicios presupuestarios completos.

El problema estructural: tesorería y calendario

El gran reto no es solo el volumen económico, sino el desfase temporal entre gasto y ayuda.

Los ayuntamientos deben ejecutar obras de emergencia de forma inmediata, pero las transferencias autonómicas o estatales pueden demorarse meses. En municipios con presupuestos anuales de apenas dos o tres millones de euros, una actuación extraordinaria de 300.000 o 400.000 euros puede alterar por completo la planificación financiera del ejercicio.

Además, muchos pequeños consistorios no tienen capacidad real para recurrir a endeudamiento significativo. La normativa de estabilidad presupuestaria y la limitada base fiscal restringen el margen de maniobra.

El contexto climático apunta a una mayor frecuencia de fenómenos extremos en el futuro. Si cada gran episodio puede situarse en horquillas de entre 10 y 20 millones de euros solo en actuaciones prioritarias, el debate ya no es coyuntural, sino estructural.

Castilla-La Mancha ha mejorado en la última década su posición financiera autonómica, reduciendo déficit y estabilizando deuda, pero la realidad municipal es más desigual. Las grandes ciudades resisten; el medio rural sufre.

TEMAS RELACIONADOS:


Noticias relacionadas