Castilla-La Mancha cerró febrero con un ligero repunte del desempleo, en línea con el comportamiento habitual del mercado laboral tras la campaña navideña, aunque el balance interanual confirma una mejora sólida del empleo en la región. Los datos publicados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social de España sitúan el número total de parados registrados en 120.593 personas, 1.070 más que en enero, lo que supone un incremento mensual del 0,9%.
El aumento mensual rompe la expectativa de estabilidad tras el arranque del año, pero encaja en un patrón estacional marcado por la finalización de contratos vinculados al comercio y los servicios en periodo de rebajas. Sin embargo, el análisis en perspectiva anual dibuja un escenario más favorable: en comparación con febrero de 2025, el desempleo se ha reducido en 10.569 personas, un descenso del 8,06%.
Esta caída interanual consolida la senda de mejora del mercado laboral regional, que ya en 2025 mostró una moderación progresiva del desempleo, aunque con altibajos mensuales.
Castilla-La Mancha frente al conjunto de España
En el conjunto del país, el paro registrado aumentó en febrero en 3.584 personas, hasta un total de 2.442.646 desempleados. Aunque también se produjo un repunte mensual, la cifra nacional es la más baja en un mes de febrero desde 2008, lo que refleja que la tendencia estructural sigue siendo positiva.
La comparación revela dos claves. Por un lado, el crecimiento mensual del paro en Castilla-La Mancha (+0,9%) fue proporcionalmente superior al registrado en el conjunto del país, donde el incremento apenas rondó el 0,15%. Por otro, tanto a nivel nacional como regional, el volumen total de desempleo es inferior al de febrero de 2025.
Hace justo un año, España contabilizaba 2.593.449 parados registrados y en Castilla-La Mancha el desempleo también aumentaba en el mes, con 801 personas más respecto a enero de 2025. Es decir, el patrón estacional se repite, pero con una base de desempleados más reducida en 2026.
Brecha regional y desafíos estructurales
El diferencial en el aumento mensual puede explicarse por la mayor dependencia de Castilla-La Mancha de sectores con fuerte componente estacional, como determinados servicios y actividades agrarias. Esta estructura productiva hace que los ajustes tras las campañas puntuales impacten con mayor intensidad.
No obstante, la reducción interanual superior al 8% evidencia que la comunidad autónoma está absorbiendo empleo neto en el último año, en línea con la mejora general del mercado laboral español. El reto pasa ahora por consolidar esta tendencia y reducir la volatilidad mensual.
En términos económicos, la fotografía de febrero deja una lectura dual: el corto plazo muestra fragilidad estacional; el medio plazo confirma una recuperación sostenida. Para Castilla-La Mancha, la clave estará en transformar el crecimiento del empleo en estabilidad estructural y en reducir su sensibilidad a los ciclos de contratación temporal que cada año distorsionan los primeros meses del calendario laboral.