La empresa deportiva Joma, con sede en Portillo de Toledo y considerada una de las principales compañías de Castilla-La Mancha por volumen de facturación y proyección internacional, ha presentado su nueva colección primavera-verano 2026 (SS26), en la que refuerza su compromiso con la sostenibilidad mediante el uso de materiales reciclados.
Según ha informado la propia compañía, el nylon reciclado se convierte en uno de los tejidos protagonistas de esta nueva línea, en una apuesta por avanzar hacia una producción más responsable sin renunciar a la calidad, el rendimiento y la comodidad de sus prendas.
La incorporación de este material permite desarrollar ropa deportiva con características clave como resistencia, ligereza, transpirabilidad y fácil mantenimiento, cualidades esenciales para un uso intensivo en el ámbito deportivo.
Más materiales sostenibles
El nylon reciclado no es el único elemento de esta estrategia. La colección SS26 integra también otros tejidos sostenibles como el algodón orgánico libre de pesticidas, el poliéster reciclado o acabados tecnológicos como ECO-Bionic, orientados a optimizar recursos y dar una segunda vida a los materiales.
Con esta combinación, la firma toledana busca reducir el impacto ambiental de su producción textil, alineándose con una tendencia creciente en la industria deportiva hacia modelos más sostenibles.
Innovación con sello castellano-manchego
Desde su base en la provincia de Toledo, Joma se ha consolidado como una de las empresas más relevantes del tejido empresarial de Castilla-La Mancha, con una fuerte presencia internacional en el sector del equipamiento deportivo.
La nueva colección SS26 refleja precisamente esa doble apuesta: innovación tecnológica y compromiso ambiental. “El deporte y la innovación pueden ir de la mano con la conciencia ambiental”, subraya la compañía, que defiende que es posible diseñar prendas que cuiden tanto del rendimiento del deportista como del entorno.
Con este lanzamiento, Joma refuerza su posicionamiento como una de las marcas españolas más activas en la transición hacia una industria textil más sostenible, manteniendo al mismo tiempo su competitividad en los mercados internacionales.