Los precios industriales en Castilla-La Mancha continúan en fase de ajuste. El Índice de Precios Industriales (IPRI) registró en febrero una caída interanual del entorno del -2% en la región, en línea con la tendencia nacional, aunque con una intensidad algo menor que la media española, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística.
En el conjunto del país, el índice se situó en torno al -6,6% interanual, encadenando varios meses en tasas negativas y confirmando la consolidación del proceso de normalización tras el shock energético de los últimos ejercicios. En términos mensuales, los precios industriales mostraron una leve variación positiva, inferior al 1%, lo que apunta a un escenario de estabilización progresiva.
En Castilla-La Mancha, la evolución vuelve a diferenciarse por su menor volatilidad. La caída interanual, más moderada, responde principalmente al descenso de los precios de la energía, aunque con un impacto más limitado que en otras comunidades. Este comportamiento se combina con un ligero retroceso en los bienes intermedios, en línea con la moderación de costes a lo largo de la cadena productiva, mientras que los bienes de consumo mantienen una evolución más estable, con suaves incrementos especialmente vinculados a la alimentación. Por su parte, los bienes de equipo registran subidas moderadas, reflejo de una relativa estabilidad en la inversión industrial.
La diferencia entre el dato regional y el nacional pone de manifiesto la menor exposición de Castilla-La Mancha a los mercados energéticos. Frente a comunidades con un fuerte peso de la industria pesada o energética, donde las caídas superan ampliamente el -10%, la estructura productiva castellanomanchega —más vinculada a la industria agroalimentaria y manufacturera— permite amortiguar el impacto.
Desde el punto de vista económico, esta moderación tiene una doble lectura. Por un lado, reduce la presión inflacionista en origen y facilita la contención de los precios finales. Por otro, limita el crecimiento nominal de la actividad industrial, en un contexto en el que las empresas encuentran mayores dificultades para trasladar costes.
En el conjunto del país, la caída de los precios industriales es generalizada, aunque con diferencias significativas entre territorios. Las mayores bajadas se concentran en comunidades con fuerte presencia energética como Andalucía, Asturias o el País Vasco, mientras que regiones como Castilla-La Mancha, Murcia o Extremadura presentan descensos más moderados. Este comportamiento sitúa a Castilla-La Mancha en una posición intermedia dentro del ranking autonómico, entre las comunidades donde menos retroceden los precios industriales.
De cara a los próximos meses, la evolución del índice seguirá condicionada por la energía. Si se mantiene la estabilidad en los mercados, el escenario más probable es el de tasas contenidas o ligeramente negativas. Para Castilla-La Mancha, este contexto supone una mayor previsibilidad, aunque también anticipa un crecimiento industrial más moderado en un entorno de demanda aún incierta.