Unicaja Banco ha abierto la puerta a una nueva operación corporativa con la que busca reforzar su posicionamiento en el negocio de tarjetas y crédito al consumo. La entidad ha confirmado ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que mantiene “análisis preliminares” con WiZink Bank, en una operación aún sin definir y sobre la que no existe decisión definitiva.
El movimiento, adelantado por distintos medios económicos, se enmarca en la estrategia del banco para ganar peso en segmentos de mayor rentabilidad, como el crédito al consumo, y aprovechar su holgada posición de capital para crecer mediante adquisiciones selectivas.
Según ha comunicado la propia entidad, estos contactos se realizan con conocimiento del Consejo de Administración y dentro del marco del actual plan estratégico, contando además con el asesoramiento de PricewaterhouseCoopers (PwC) en el ámbito financiero y Uría Menéndez en el legal.
Una operación para crecer en rentabilidad
El interés de Unicaja Banco por WiZink Bank responde a una lógica clara: reforzar su presencia en el negocio de financiación al consumo, donde los márgenes son superiores a los de la banca tradicional.
La entidad andaluza cerró 2025 con un beneficio de más de 630 millones de euros y una sólida ratio de capital, lo que le otorga margen para abordar operaciones corporativas sin comprometer su solvencia.
Frente a ello, WiZink atraviesa una etapa más compleja, con pérdidas superiores a los 50 millones de euros en 2025 y un modelo de negocio condicionado por la presión regulatoria sobre los intereses del crédito revolving.
Este contexto convierte a la entidad especializada en tarjetas en un objetivo atractivo para bancos que buscan crecer en este nicho, pero también en una operación con riesgos.
Castilla-La Mancha, territorio clave para Unicaja
Más allá de la operación, el movimiento tiene una lectura especial en Castilla-La Mancha, donde Unicaja Banco mantiene una fuerte implantación histórica.
La entidad es heredera de la antigua Caja Castilla-La Mancha (CCM), la primera caja de ahorros intervenida durante la crisis financiera de 2008. Tras su rescate y posterior integración en el grupo Unicaja, el banco consolidó una amplia red comercial en la región, convirtiéndose en uno de los principales actores financieros del territorio.
Hoy, esa presencia se traduce en una amplia red de oficinas en la comunidad autónoma, un peso relevante en la financiación de pymes, autónomos y sector agrario, así como en una posición destacada en el ahorro minorista. Por ello, cualquier movimiento estratégico de Unicaja tiene impacto indirecto en el tejido económico regional.
Cambio de modelo: menos fusiones, más nichos
La posible operación con WiZink refleja también un cambio de enfoque en la estrategia de Unicaja Banco. Frente a las grandes fusiones que han marcado el sector bancario en la última década, el banco opta ahora por crecer en negocios específicos, firmar alianzas o adquisiciones selectivas y aprovechar su exceso de capital para mejorar rentabilidad
En este sentido, el crédito al consumo aparece como una de las palancas clave para elevar ingresos en un entorno de menor dinamismo hipotecario.