Economía

Los proyectos de vivienda en Castilla-La Mancha crecen, mientras persiste el desequilibrio entre oferta y demanda

VIVIENDA

CLM21 | Martes 21 de abril de 2026

El mercado de la vivienda en Castilla-La Mancha ha entrado en una fase de clara reactivación tras el impacto de la pandemia, pero lo ha hecho con un desequilibrio cada vez más evidente: crecen con fuerza los proyectos de obra nueva, pero no al mismo ritmo las viviendas que llegan a entregarse. El resultado es un mercado tensionado, donde la oferta efectiva no logra seguir el paso de una demanda creciente, especialmente en las zonas más próximas a Madrid.



El mejor termómetro de la actividad residencial, los visados de dirección de obra, refleja con claridad el cambio de ciclo. Tras una recuperación moderada en 2021 y 2022, el mercado se estabilizó en 2023 para, a partir de ahí, acelerar con fuerza en 2024 y 2025.

Las cifras respaldan este giro: en el conjunto regional se superaron los 1.820 visados hasta octubre de 2023, mientras que en el primer trimestre de 2024 se registró un crecimiento del 41%. Ese mismo año dejó datos especialmente significativos en provincias como Ciudad Real, con 1.188 visados (+32%).

La tendencia ha continuado en 2025, con un volumen acumulado que supera los 15.000 visados en el marco del plan regional, de los cuales aproximadamente un 21% corresponde a vivienda protegida. En términos de actividad proyectada, Castilla-La Mancha vive así uno de sus momentos más dinámicos de los últimos años.

El cuello de botella: más viviendas iniciadas que terminadas
Sin embargo, esta expansión tiene un límite claro. Aunque las viviendas iniciadas han crecido en paralelo a los visados, las terminadas avanzan a un ritmo sensiblemente inferior.

A nivel nacional —una tendencia extrapolable a la región— en 2025 se iniciaron 31.179 viviendas, pero solo se finalizaron 18.642. Este desfase evidencia un cuello de botella estructural: retrasos de entre 18 y 24 meses, proyectos que se dilatan y una capacidad productiva que no logra responder al volumen de nuevas promociones.

En términos prácticos, esto significa que el mercado promete más vivienda de la que realmente entrega, generando una brecha cada vez mayor entre oferta teórica y oferta real.

Vivienda protegida: peso relevante, pero insuficiente

Uno de los rasgos diferenciales de Castilla-La Mancha es el peso relativamente elevado de la vivienda protegida, que representa alrededor del 21% de los visados. Sin embargo, este segmento también muestra signos de inestabilidad.

En el conjunto de España, la vivienda protegida en construcción cayó un 22,7% en 2025, una tendencia que pone en cuestión la capacidad de este tipo de promociones para actuar como elemento corrector del mercado. En la región, pese a su mayor presencia relativa, la oferta pública sigue siendo insuficiente para cubrir la demanda, especialmente en el segmento de vivienda asequible.

El efecto Madrid y la desigualdad territorial

El crecimiento del mercado no es homogéneo. Se concentra claramente en el eje formado por Toledo y Guadalajara, especialmente en zonas como La Sagra o el Corredor del Henares, que funcionan como una segunda corona residencial de Madrid.

Estas áreas absorben buena parte de los nuevos desarrollos, impulsadas por una demanda procedente de la capital que busca precios más asequibles. En contraste, provincias como Cuenca o amplias zonas rurales de Albacete y la propia Ciudad Real presentan un dinamismo mucho menor, lo que acentúa la desigualdad territorial en el acceso y la disponibilidad de vivienda.

Una demanda que supera a la oferta

El gran reto del mercado regional es el desequilibrio entre demanda y oferta. Las estimaciones del sector apuntan a que Castilla-La Mancha necesitaría unas 40.000 nuevas viviendas en cuatro años, es decir, alrededor de 10.000 al año, para atender adecuadamente las necesidades actuales.

Sin embargo, la producción efectiva se sitúa por debajo de ese umbral. Aunque los visados crecen con fuerza, la menor velocidad de finalización impide cubrir esa demanda.

Las consecuencias ya son visibles: presión al alza sobre los precios, especialmente en las zonas más cercanas a Madrid, y mayores dificultades de acceso para colectivos como los jóvenes.

Los factores que frenan la construcción

Detrás de este desfase se encuentran varios factores estructurales que limitan la capacidad de respuesta del sector. La falta de mano de obra cualificada reduce el ritmo de ejecución de las obras, mientras que el encarecimiento de los materiales y de la financiación complica la viabilidad de muchas promociones.

A ello se suma la burocracia urbanística, que ralentiza la concesión de licencias, y la escasez de suelo finalista en las zonas más demandadas, especialmente en el entorno de Toledo y Guadalajara.

Un mercado en tensión

La radiografía del periodo 2021–2025 muestra un mercado en expansión, pero también en tensión. Los visados crecen con fuerza y anticipan un ciclo inmobiliario dinámico, pero la oferta real avanza más lentamente, la vivienda pública no logra estabilizarse y la demanda sigue aumentando.

Castilla-La Mancha se enfrenta así a una paradoja: nunca se habían proyectado tantas viviendas en los últimos años, pero la entrega efectiva no acompaña ese ritmo. El desafío es claro: transformar el actual boom de proyectos en viviendas terminadas, especialmente en el segmento asequible, para evitar que el desequilibrio entre oferta y demanda siga ampliándose.

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