La actividad industrial de Castilla-La Mancha ha dado un importante acelerón en mayo y se ha situado como la comunidad autónoma con mayor crecimiento de la producción industrial del país. Según los datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice General de Producción Industrial (IPI) aumentó un 12,2% respecto al mismo mes del año anterior, una cifra que supera en 11,4 puntos porcentuales la media nacional, que se quedó en el 0,8%.
El dato supone un cambio de ritmo significativo para la industria regional, que encadena dos meses consecutivos de crecimiento y se coloca a la cabeza del ranking autonómico, por delante de Andalucía (+6,6%) y la Comunidad de Madrid (+5,3%). En el extremo opuesto se situaron Extremadura (-10,4%), Navarra (-9,7%) y Aragón (-6,4%), donde la actividad industrial retrocedió con fuerza.
Un crecimiento muy superior al del conjunto de España
La comparación con el conjunto del país refleja la fortaleza del comportamiento industrial de Castilla-La Mancha durante mayo. Mientras la industria española moderó su crecimiento tras el fuerte avance registrado en abril, la región experimentó un incremento de dos dígitos que multiplica por más de quince el ritmo nacional.
No obstante, el buen dato mensual convive con un comportamiento más contenido en el conjunto del ejercicio. Entre enero y mayo, la producción industrial castellano-manchega acumula un crecimiento del 0,4%, ligeramente por debajo del 0,6% registrado de media en España. Esto indica que el fuerte impulso de mayo compensa parcialmente la debilidad mostrada en algunos meses anteriores, pero todavía no se traduce en una ventaja acumulada respecto al conjunto del país.
La energía, principal motor del avance
El análisis por destino económico de los bienes pone de manifiesto que el extraordinario crecimiento de mayo tiene un protagonista claro: la energía.
La producción energética se disparó un 59,8% respecto al mismo mes del año anterior, convirtiéndose en el gran motor del índice regional. También contribuyeron al crecimiento los bienes de equipo, cuya producción aumentó un 7,8%, un indicador que suele asociarse a la inversión empresarial y a la fabricación de maquinaria y equipamiento.
En cambio, el comportamiento fue claramente negativo en los sectores vinculados al consumo. Los bienes de consumo descendieron un 8,5%, lastrados principalmente por la caída del 9,1% de los bienes no duraderos, mientras que los bienes duraderos retrocedieron un 0,5%. Por su parte, los bienes intermedios, utilizados como insumos en otros procesos productivos, registraron un ligero descenso del 1,6%.
Esta composición revela que el espectacular crecimiento del índice no ha sido homogéneo entre todas las ramas industriales, sino que responde en buena medida al fuerte comportamiento del componente energético.
Un contexto nacional de crecimiento más moderado
El dato regional contrasta con la evolución del conjunto de España. A nivel nacional, el IPI aumentó un 0,8% interanual en mayo, encadenando tres meses consecutivos en positivo, aunque con una clara desaceleración respecto a abril.
En el ámbito estatal, el crecimiento estuvo impulsado por la producción de energía (+4,7%), los bienes intermedios (+3,1%) y los bienes de equipo (+0,9%), mientras que los bienes de consumo volvieron a mostrar un comportamiento negativo.