El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha vuelto a situarse este lunes entre las voces más críticas con la propuesta de financiación autonómica negociada por el Gobierno central con los partidos independentistas catalanes. Desde Cuenca, el jefe del Ejecutivo regional ha denunciado que el planteamiento, que se debatirá esta semana en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), "rompe por completo y de raíz el principio de igualdad" entre comunidades autónomas.
Durante una visita al Centro de Simulación e Innovación de Cuenca (CESICU), García-Page censuró que esta propuesta se impulse "con agosticidad", en pleno periodo estival, y afirmó que "hay que tener descaro para intentar, cuando todo el mundo está haciendo las maletas, aprobar casi una infame propuesta de financiación".
Las palabras del presidente castellanomanchego hacen referencia al nuevo modelo de financiación singular para Cataluña que el Gobierno negocia con ERC y el PSC, y que busca ampliar la capacidad de la Generalitat para recaudar y gestionar impuestos, además de reconocer singularidades financieras dentro del sistema autonómico. La propuesta será uno de los asuntos centrales de la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera convocada para el 29 de julio y ha generado un amplio rechazo por parte de varias comunidades autónomas, que consideran que puede romper la solidaridad interterritorial y crear privilegios fiscales.
Defensa de la igualdad entre comunidades
García-Page ha asegurado que Castilla-La Mancha mantendrá una posición "absolutamente radical" en defensa de la igualdad en la financiación autonómica y ha advertido de que su Ejecutivo no aceptará un sistema que beneficie a unos territorios frente a otros.
"Alguien pensará que esto es humo político, y no es buen momento para hablar de humo precisamente. Que no se engañen", ha afirmado en alusión también a la situación provocada por los incendios forestales que afectan estos días a varias comunidades.
El presidente regional ha insistidp en que la reivindicación de una financiación justa no responde a intereses políticos, sino a la necesidad de garantizar los servicios públicos esenciales. "Cuando nos partimos el pecho por el tema de la financiación, por los cuartos, es porque nosotros no queremos el dinero para presumir ni para buscar romper España. Queremos el dinero para tener la mejor sanidad, educación o prestaciones sociales", ha defendido.
Un debate que enfrenta a las autonomías
La propuesta de financiación singular para Cataluña deriva de los acuerdos alcanzados entre el PSC y ERC y contempla un mayor protagonismo de la Agencia Tributaria catalana en la gestión y recaudación de impuestos, además de un sistema adaptado a las competencias y singularidades de la comunidad. El modelo ha sido cuestionado por distintos gobiernos autonómicos, que reclaman que cualquier reforma del sistema de financiación se negocie de forma multilateral y con criterios comunes para todas las comunidades.
Castilla-La Mancha se ha situado desde el inicio entre las comunidades más beligerantes contra cualquier reforma que, a su juicio, pueda suponer un trato diferenciado para Cataluña en detrimento del resto de territorios.