El encarecimiento de la energía ha devuelto una presión significativa sobre los costes industriales de las empresas españolas y amenaza con trasladarse progresivamente a las cadenas de producción y al comercio exterior. Los precios de exportación de los productos industriales aumentaron un 4,4% interanual en julio, su mayor incremento desde febrero de 2023, según los datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El dato confirma además una tendencia que comienza a prolongarse: los precios de exportación acumulan cinco meses consecutivos de aumentos interanuales y en julio aceleraron su crecimiento en más de un punto respecto a junio. En términos mensuales, el incremento fue del 1%, reflejo de la intensidad con la que los costes energéticos están repercutiendo sobre la industria.
El principal foco de presión se encuentra precisamente en la energía. Sus precios de exportación se elevaron un 31,1% interanual, después de aumentar 12,8 puntos su tasa respecto al mes anterior. El INE atribuye esta evolución fundamentalmente al encarecimiento de la producción, el transporte y la distribución de electricidad. Solo en el último mes, los precios asociados a estas actividades aumentaron un 24,4%.
La industria afronta una presión desigual
El repunte no se limita a la energía. Los bienes intermedios, estrechamente vinculados a las cadenas industriales de producción, elevaron cinco décimas su tasa anual, hasta el 6,3%, debido principalmente al encarecimiento de la fabricación de productos básicos de hierro y, en menor medida, de los metales preciosos y otros metales no férreos.
Sin embargo, el comportamiento del índice muestra que la energía es el principal elemento distorsionador. Si se excluye este componente, el incremento anual de los precios de exportación se reduce al 2,7%, 1,7 puntos por debajo del índice general.
Esta diferencia resulta relevante para valorar la competitividad de la industria. El aumento de los costes energéticos puede terminar repercutiendo en los precios finales de los productos vendidos en el exterior, dificultando la capacidad de las empresas para mantener márgenes sin perder competitividad frente a productores de otros mercados.
Importar también es más caro
La presión sobre las empresas no procede únicamente de los costes energéticos internos. Los precios de importación de productos industriales aumentaron un 5,7% interanual en julio, una décima más que en junio, encadenando igualmente cinco meses consecutivos de incrementos.
En este caso, el comportamiento es diferente según el tipo de producto. Los bienes de equipo elevaron su tasa anual hasta el 1,5%, impulsados por el encarecimiento de la fabricación de productos informáticos.
La energía, por el contrario, moderó su crecimiento interanual hasta el 14,7%, 1,1 puntos menos que en junio, debido principalmente al descenso de los precios de extracción de crudo y gas natural.
Aun así, el índice general de importaciones mantiene una brecha significativa respecto al componente no energético: sin energía, los precios aumentaron un 3,2%, 2,5 puntos por debajo del índice general.
Una señal a vigilar para las empresas exportadoras
El dato de julio introduce un elemento de cautela para la evolución del sector exterior español. La recuperación de las exportaciones depende no solo de la demanda internacional, sino también de la capacidad de las empresas para ofrecer precios competitivos en un contexto de costes crecientes.
Para las comunidades con un peso relevante de la industria y de las ventas exteriores, la evolución de los precios industriales constituye, por tanto, una variable especialmente importante. Un aumento prolongado de los costes puede reducir los márgenes empresariales, encarecer las inversiones y restar competitividad, especialmente en aquellas actividades con mayor consumo energético.
El hecho de que los precios de exportación acumulen ya cinco meses de crecimiento y que el incremento de julio sea el más elevado en más de tres años evidencia que la presión sobre la industria está lejos de ser un fenómeno puntual.