Economía

La OCDE eleva el crecimiento de España al 2,6% pero dispara la inflación al 3,7% por el shock energético

PREVISIONES ECONÓMICAS

El organismo mejora cuatro décimas su estimación de PIB, aunque advierte del impacto del encarecimiento de la energía y anticipa una desaceleración al 1,8% en 2027

CLM21 | Miércoles 23 de septiembre de 2026

La economía española crecerá más de lo previsto este año, pero lo hará en un escenario de mayor presión sobre los precios. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha elevado cuatro décimas su previsión de crecimiento del PIB español para 2026, hasta el 2,6%, al tiempo que ha revisado al alza su estimación de inflación hasta el 3,7%, también cuatro décimas por encima de su anterior pronóstico.



El nuevo escenario dibujado por el organismo internacional combina una economía que mantiene un ritmo de expansión elevado con una inflación que vuelve a alejarse de los objetivos de estabilidad de precios. Para 2027, la OCDE prevé una moderación del crecimiento hasta el 1,8%, mientras que la inflación se mantendría todavía en el 3,4%.

La revisión supone un cambio relevante respecto a las previsiones publicadas en junio. Entonces, la OCDE calculaba que España crecería un 2,2% en 2026 y un 1,7% en 2027. El organismo mejora ahora sus expectativas de actividad, pero al mismo tiempo empeora significativamente las correspondientes a los precios.

Más crecimiento apoyado en la demanda interna

La revisión al alza del PIB responde principalmente a la fortaleza que está mostrando la economía española, especialmente la demanda interna. El consumo de los hogares y la inversión continúan proporcionando soporte a la actividad y han llevado a la OCDE a mejorar su diagnóstico para el conjunto de 2026.

España mantiene así un diferencial de crecimiento respecto a buena parte de las principales economías europeas, aunque el organismo internacional prevé que esta ventaja se reduzca progresivamente.

La economía española afrontará en 2027 una primera fase de desaceleración, con un crecimiento previsto del 1,8%. La moderación estará relacionada, entre otros factores, con la pérdida de impulso de algunos de los elementos que han sostenido la actividad y con unas condiciones financieras y fiscales menos favorables.

El escenario de la OCDE no apunta, por tanto, a una interrupción del crecimiento, sino a una normalización progresiva del ritmo de expansión después de varios ejercicios en los que España ha presentado tasas superiores a las de las grandes economías europeas.

El problema está ahora en los precios

La otra cara de la revisión es el fuerte deterioro de las previsiones de inflación.

La OCDE calcula ahora que los precios crecerán un 3,7% de media en España durante 2026, frente al 3,3% que estimaba en junio. Para 2027, la previsión también se sitúa claramente por encima del objetivo del 2%, en el 3,4%.

La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles, también ha sido revisada al alza. La OCDE prevé ahora un incremento del 3,4% en 2026 y del 2,9% en 2027.

La combinación es significativa: la economía crece más de lo previsto, pero la recuperación de la estabilidad de precios se retrasa. El escenario supone que hogares y empresas continuarán afrontando durante más tiempo una inflación superior a la que se esperaba hace unos meses.

La energía vuelve a introducir presión

El principal elemento que explica el deterioro de las previsiones de inflación es el nuevo escenario energético internacional.

La OCDE advierte de que el encarecimiento de la energía derivado de las tensiones geopolíticas está teniendo un impacto más persistente del inicialmente previsto. El organismo calcula que el precio del petróleo podría situarse alrededor de los 105 dólares por barril en el último trimestre de 2026, para moderarse posteriormente hasta unos 85 dólares en 2027.

El comportamiento del gas y del petróleo se convierte así en una de las principales variables que pueden alterar las previsiones macroeconómicas. Un encarecimiento prolongado de la energía no solo tiene un efecto directo sobre carburantes y electricidad, sino que puede trasladarse al conjunto de la economía a través de los costes de producción, transporte y distribución.

La OCDE advierte además de que una prolongación o intensificación de las interrupciones de suministro energético podría provocar nuevas revisiones al alza de la inflación y a la baja del crecimiento.

Una economía que crece con más inflación

El nuevo informe deja una fotografía diferente de la que se manejaba a mediados de año. España crecerá más de lo previsto, pero también sufrirá una inflación mayor.

Esta combinación tiene implicaciones para el consumo. Si los precios avanzan a un ritmo superior al previsto durante más tiempo, parte de la mejora nominal de las rentas puede quedar absorbida por el aumento del coste de bienes y servicios.

También puede afectar a las empresas, especialmente a aquellas con mayor exposición a los costes energéticos y de transporte. La capacidad de trasladar esos incrementos a los precios finales determinará en buena medida cuánto del shock energético termina repercutiendo sobre los márgenes empresariales y cuánto sobre los consumidores.

El comportamiento de los salarios será igualmente relevante. Una inflación más persistente puede alimentar las demandas de actualización salarial, mientras que un crecimiento salarial elevado puede contribuir a mantener determinadas presiones sobre los precios.

2027 marca una pérdida de velocidad

La previsión para el próximo ejercicio apunta a una economía todavía expansiva, pero con menor velocidad. La OCDE sitúa el crecimiento en el 1,8%, dos décimas por encima de su anterior previsión, aunque claramente por debajo del 2,6% esperado para este año.

El cambio refleja una progresiva normalización de la economía después de varios años de fuerte crecimiento. El reto será mantener la expansión mientras desaparecen algunos de los impulsos extraordinarios que han acompañado la recuperación.

A ello se suma el final progresivo del ciclo de los fondos europeos, las necesidades de consolidación fiscal y los problemas estructurales de productividad que la OCDE viene señalando para la economía española.

La institución considera que el actual periodo de crecimiento debe servir para reforzar la capacidad de la economía y aumentar la productividad, especialmente en un contexto internacional más incierto.

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