Economía

Castilla-La Mancha tiene más trabajadores que nunca, pero las empresas no encuentran los perfiles que necesitan

MERCADO LABORAL

La región alcanza un récord de 962.100 ocupados y 1,09 millones de activos mientras empresas de la industria, el transporte, la construcción y los servicios afrontan dificultades para cubrir determinados puestos

CLM21 | Lunes 28 de septiembre de 2026

Castilla-La Mancha ha entrado en una nueva fase de su mercado laboral. La región ha alcanzado en el segundo trimestre de 2026 un récord histórico de 962.100 ocupados, mientras la población activa también ha marcado su máximo de la serie, con 1.091.000 personas. Al mismo tiempo, todavía mantiene 128.800 desempleados y una tasa de paro del 11,81%.



La fotografía resulta especialmente relevante para analizar uno de los posibles límites al crecimiento de la economía regional: Castilla-La Mancha dispone de más trabajadores que nunca, pero las empresas no siempre encuentran los perfiles que necesitan.

Entre abril y junio, el número de ocupados ha aumentado en 25.300 personas, un 2,70%, mientras el paro ha descendido en 10.800 personas, un 7,76%. En términos interanuales, la región ha generado 42.000 empleos, un 4,57% más, y ha reducido el desempleo en 11.400 personas, un 8,15%. Al mismo tiempo, la población activa ha aumentado en 30.600 personas durante los últimos doce meses.

La evolución resulta significativa porque el aumento de la ocupación está absorbiendo una parte del crecimiento de la población activa. Castilla-La Mancha no está reduciendo el desempleo únicamente porque haya menos personas disponibles para trabajar: en el último año han aumentado simultáneamente los activos y los ocupados, mientras el número de parados ha descendido.

La cuestión que se abre ahora para la economía regional es diferente: si hay 1,09 millones de personas activas y 962.100 ocupadas, ¿por qué determinadas empresas siguen teniendo dificultades para encontrar trabajadores?

La respuesta apunta a un desajuste entre la oferta y la demanda de trabajo.

Récord de empleo, pero también una demanda laboral más exigente

El récord de ocupación cambia el punto de partida del debate. Castilla-La Mancha ha dejado atrás la situación en la que el principal problema era exclusivamente crear puestos de trabajo. Ahora la capacidad de crecimiento empieza a depender también de que el mercado laboral pueda proporcionar los perfiles que requieren las empresas.

El informe del SEPE sobre el ajuste entre oferta y demanda de empleo identifica dificultades de cobertura en actividades como construcción, industria manufacturera, transporte, hostelería y actividades sanitarias. Entre los factores que explican estos desajustes aparecen la falta de candidatos, la ausencia de experiencia y las carencias de competencias técnicas, además de las condiciones laborales, la movilidad y el relevo generacional.

En Castilla-La Mancha, el diagnóstico adquiere especial relevancia por el proceso de transformación productiva que está experimentando la comunidad. La llegada de nuevos proyectos industriales, el crecimiento logístico, la expansión de la industria agroalimentaria y las necesidades asociadas a la transición energética están elevando la demanda de determinados perfiles.

La cuestión, por tanto, ya no es solamente cuántos trabajadores hay disponibles, sino qué formación tienen, dónde viven, qué experiencia acumulan y qué condiciones ofrecen los puestos que necesitan cubrir las empresas.

128.800 parados frente a puestos que no encuentran candidatos

Los dos datos pueden parecer contradictorios, pero miden realidades diferentes.

Los 128.800 desempleados contabilizados por la EPA representan personas que buscan trabajo y están disponibles para trabajar. Las dificultades empresariales de cobertura se concentran, en cambio, en determinadas ocupaciones y actividades.

Una empresa que necesita un técnico de mantenimiento industrial, un conductor de transporte pesado, un especialista en metalurgia o un trabajador cualificado de la construcción no necesariamente encuentra entre los desempleados de la región una persona con esa cualificación, experiencia y disponibilidad geográfica. De ahí que el problema pueda persistir incluso cuando el desempleo disminuye.

La evolución del segundo trimestre refuerza precisamente esta idea. Castilla-La Mancha ha incorporado 30.600 personas a la población activa en un año, pero el empleo ha aumentado en 42.000. El mercado laboral ha sido capaz de absorber ese incremento y, además, reducir el número de desempleados.

El reto pasa ahora por mantener esa capacidad de absorción a medida que aumente la demanda de trabajadores vinculada a nuevas inversiones.

La industria necesita perfiles que no se improvisan

La transformación industrial está aumentando la demanda de trabajadores especializados.

Las nuevas plantas requieren técnicos de mantenimiento, mecánicos, especialistas en automatización, profesionales del metal, operadores de instalaciones, ingenieros y trabajadores capaces de manejar procesos productivos cada vez más tecnificados.

El problema de cobertura adquiere así una dimensión temporal. Formar a un trabajador para una determinada actividad no es inmediato y la experiencia profesional tampoco puede adquirirse de un día para otro.

Para una empresa que decide una inversión de cientos de millones de euros, disponer de la plantilla necesaria en el momento de iniciar la producción puede ser tan importante como disponer de suelo industrial, energía o infraestructuras de transporte.

La FP se convierte en una pieza estratégica

La Formación Profesional aparece en este contexto como uno de los principales puntos de conexión entre la evolución del mercado laboral y las necesidades empresariales.

La cuestión no consiste únicamente en aumentar el número de personas formadas, sino en ajustar los contenidos y especialidades a la transformación del tejido productivo.

Una planta industrial automatizada, una fábrica vinculada al hidrógeno, un centro logístico avanzado o una empresa de componentes tecnológicos requieren perfiles diferentes de los que demanda una actividad tradicional.

El desajuste entre formación y empleo puede terminar convirtiéndose, por tanto, en un límite para la capacidad de crecimiento de determinados sectores.

El transporte concentra uno de los principales agujeros

El transporte constituye uno de los ejemplos más claros: El análisis específico del SEPE para Castilla-La Mancha identificaba 206 vacantes de difícil cobertura en el transporte terrestre y por tubería, (considerando como de difícil cobertura aquellas que permanecían abiertas durante al menos 90 días).

El dato encaja con el desarrollo de Castilla-La Mancha como plataforma logística. La posición geográfica de la región y su proximidad a Madrid han favorecido la implantación de centros de distribución y plataformas logísticas.

Pero el crecimiento de estas instalaciones exige también conductores, trabajadores de almacén, técnicos de mantenimiento y perfiles especializados en sistemas logísticos.

La disponibilidad de mano de obra comienza así a adquirir una importancia creciente junto al suelo, las carreteras y las conexiones ferroviarias.

El mapa laboral no es igual en toda Castilla-La Mancha

El desajuste tampoco tiene la misma intensidad ni las mismas características en las cinco provincias.

Guadalajara afronta las necesidades derivadas de la expansión logística e industrial del Corredor del Henares. Toledo combina industria, logística y servicios y concentra una parte muy importante del empleo regional. Albacete mantiene una base industrial, agroalimentaria y logística. Ciudad Real combina agroalimentación, industria y el polo de Puertollano. Cuenca presenta un mercado laboral de menor dimensión y condicionantes demográficos y territoriales específicos.

La movilidad laboral adquiere en este contexto una importancia adicional. Un trabajador disponible no siempre puede ocupar una vacante situada en otra provincia o en un municipio alejado de su residencia.

El salario también entra en la ecuación

Las dificultades de cobertura no responden únicamente a la falta de cualificación. El análisis del SEPE incluye también entre los factores que dificultan el ajuste las condiciones laborales y la movilidad geográfica. En determinadas actividades, por tanto, el salario, los horarios, la estabilidad, la jornada o la distancia al centro de trabajo pueden influir en la capacidad de una empresa para encontrar candidatos.

En Castilla-La Mancha esta cuestión tiene una dimensión particular por la extensión territorial de la comunidad: Un puesto de trabajo disponible en un polígono industrial puede no constituir una alternativa real para un desempleado que vive a decenas de kilómetros si no existe transporte adecuado o si el coste de desplazamiento reduce el atractivo económico de la oferta.

La vivienda puede incorporarse además a esta ecuación. El precio residencial regional ha aumentado un 11,7% interanual en el segundo trimestre, según el INE, lo que introduce otro elemento a tener en cuenta para la capacidad de determinados municipios de atraer trabajadores.

Una población activa que también marca récord

La otra gran diferencia respecto al primer trimestre es la evolución de la población activa. Castilla-La Mancha ha alcanzado 1.091.000 activos, máximo histórico, tras crecer en 30.600 personas en un año. La tasa de actividad se ha situado en el 59,27%, prácticamente en línea con la media nacional del 59,29%.

El dato es especialmente relevante para el análisis del mercado laboral porque significa que el crecimiento del empleo no se está produciendo sobre una población activa menguante.

La región está incorporando personas al mercado de trabajo y, simultáneamente, está aumentando el número de ocupados.

El desafío será mantener esa capacidad cuando las nuevas inversiones industriales y logísticas incrementen la demanda de trabajadores.

El coste laboral ofrece otra pista

Las empresas castellanomanchegas afrontan, además, un coste laboral medio de 3.002,68 euros por trabajador y mes, un 3,6% más que un año antes, aunque todavía 385,47 euros por debajo de la media nacional.

Este diferencial puede formar parte de la capacidad de la región para atraer determinadas inversiones, pero también refleja una estructura salarial inferior a la media española.

Para el mercado laboral, ambas cuestiones están relacionadas: las empresas necesitan trabajadores y los trabajadores comparan las condiciones ofrecidas con las alternativas disponibles en otros territorios.

El cuello de botella puede aparecer después de crear empleo

La EPA del segundo trimestre deja una fotografía más favorable que la del primero: récord de ocupación, récord de población activa, menos paro y una tasa de desempleo del 11,81%, la más baja en cualquier trimestre desde septiembre de 2008.

Pero precisamente esta mejora plantea una nueva cuestión para la economía regional: Cuando aumenta el empleo y disminuye el desempleo, la bolsa de trabajadores disponibles se reduce. Si al mismo tiempo crece la demanda de perfiles especializados, las empresas pueden encontrar más dificultades para cubrir determinados puestos aunque todavía exista un número elevado de desempleados.

La capacidad de Castilla-La Mancha para seguir creciendo dependerá, en parte, de cómo resuelva ese desajuste.

La región cuenta con 962.100 personas ocupadas y 1,09 millones de activos, pero la nueva economía no demanda trabajadores en abstracto. Demanda determinadas competencias, experiencia y disponibilidad territorial.

El siguiente reto del mercado laboral castellanomanchego puede estar precisamente ahí: conseguir que el crecimiento del empleo vaya acompañado de una oferta suficiente de trabajadores con los perfiles que necesitan las nuevas inversiones.

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