Castilla-La Mancha ha cerrado 2025 con un crecimiento económico superior al registrado por el conjunto de España. El Producto Interior Bruto (PIB) regional ha aumentado un 2,8% en términos de volumen, frente al 2,6% de la economía nacional, según la nueva Contabilidad Regional de España publicada este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El dato sitúa a Castilla-La Mancha en la parte alta de la clasificación autonómica por crecimiento, aunque lejos de las tasas alcanzadas por Murcia (3,8%), Extremadura (3,2%) y La Rioja y Castilla y León (3% en ambos casos). La región iguala el crecimiento de Andalucía y queda por debajo de Galicia, que avanzó un 2,9%. En el extremo contrario se encuentran Cantabria (1,7%), Asturias y País Vasco (1,9%).
Un crecimiento que pierde intensidad respecto a 2024
El avance de 2025 supone, no obstante, una moderación respecto al ejercicio anterior. El INE ha revisado al alza el crecimiento de Castilla-La Mancha en 2024 hasta el 3,9%, frente al 3,7% registrado por España. De esta forma, el ritmo de expansión de la economía castellano-manchega se ha reducido en 1,1 puntos en un solo año, aunque ha seguido superando el promedio nacional.
La comparación con 2023 ofrece una perspectiva todavía más significativa. El INE sitúa ahora en el 0% el crecimiento real de Castilla-La Mancha aquel año, frente al 2,4% del conjunto de España. La región ha pasado, por tanto, de un estancamiento completo en 2023 a crecer un 3,9% en 2024 y un 2,8% en 2025.
La secuencia dibuja una recuperación intensa después del frenazo de 2023, aunque con una pérdida de velocidad en el último ejercicio. El comportamiento de Castilla-La Mancha en 2025 ha sido además más dinámico que el de buena parte de las grandes economías regionales: Cataluña ha crecido un 2,5%, la Comunidad Valenciana un 2,3% y Madrid un 2,7%.
El crecimiento no elimina la brecha de renta
La principal debilidad que refleja la estadística aparece al trasladar el crecimiento agregado a la dimensión por habitante. Castilla-La Mancha ha registrado en 2025 un PIB per cápita de 27.307 euros, frente a los 34.237 euros de media nacional.
La diferencia asciende a 6.930 euros por habitante. En términos relativos, el PIB por habitante de Castilla-La Mancha se encuentra aproximadamente un 20,2% por debajo de la media española.
La región se sitúa así por debajo de la media nacional y también por debajo de comunidades como Castilla y León (32.262 euros), Galicia (31.815), Cantabria (31.266) o Asturias (30.683). Por encima aparecen también La Rioja (35.588), Aragón (38.036), Baleares (38.510) y Cataluña (39.199).
La distancia es todavía mayor respecto a las comunidades con mayor PIB por habitante. Madrid alcanza los 47.220 euros, País Vasco 42.492 y Navarra 40.421. La media de la Unión Europea se sitúa en 41.700 euros, por lo que Castilla-La Mancha queda unos 14.400 euros por debajo del promedio europeo.
La paradoja de Castilla-La Mancha
Los datos dejan así una fotografía económica con dos caras. Por un lado, Castilla-La Mancha ha conseguido crecer en 2025 por encima de España y encadena dos ejercicios de fuerte expansión después del estancamiento de 2023. Por otro, ese mayor dinamismo no se traduce todavía en una convergencia equivalente en términos de producción por habitante.
La diferencia resulta especialmente relevante porque el PIB per cápita no mide directamente los ingresos de los hogares, pero sí permite aproximarse al nivel de producción económica generado por habitante. El hecho de que la región crezca más que España mientras permanece un 20% por debajo de la media nacional muestra que el reto no es únicamente mantener tasas de crecimiento superiores, sino conseguir que ese crecimiento permita reducir de forma sostenida la distancia acumulada.
La propia estadística del INE también permite observar que las posiciones regionales no son estáticas. Murcia, por ejemplo, combina en 2025 el mayor crecimiento del PIB de España, un 3,8%, con un PIB por habitante de 28.087 euros, todavía muy inferior a la media nacional. Extremadura presenta un caso similar: crece un 3,2%, pero su PIB per cápita se queda en 26.740 euros.
El crecimiento, por tanto, no equivale automáticamente a convergencia. La cuestión económica para Castilla-La Mancha pasa por la capacidad de mantener durante varios años un diferencial positivo de crecimiento suficientemente amplio como para cerrar la brecha de producción por habitante.
Un 2025 por encima de la media europea
Otro elemento relevante es la comparación internacional. El PIB español ha crecido un 2,6% en 2025 y el INE señala que todas las comunidades autónomas han registrado tasas superiores al 1,4% de la Unión Europea. Castilla-La Mancha, con un 2,8%, ha superado también ese ritmo europeo.
La estadística regional confirma así que 2025 ha sido un ejercicio de expansión para la economía castellano-manchega, aunque a un ritmo inferior al excepcional crecimiento de 2024. El dato más significativo para la región no está tanto en la posición alcanzada en la clasificación anual como en la combinación de ambos indicadores: más crecimiento que España, pero todavía bastante menos producción económica por habitante.
El INE advierte además de que los datos de 2024 y 2025 son provisionales y serán revisados en diciembre de 2026. Las cuentas regionales tendrán asimismo una nueva revisión extraordinaria en 2027.
En términos de ciclo económico, Castilla-La Mancha llega por tanto a 2026 con una economía que mantiene un crecimiento superior al nacional, pero con una asignatura pendiente claramente definida por la Contabilidad Regional: transformar ese diferencial de crecimiento en una reducción sostenida de la brecha de PIB por habitante.