García-Page ha realizado estas declaraciones tras inaugurar la primera fase del Colegio de Educación Infantil y Primaria número 34 de la ciudad, donde ha respondido a quienes le reprochan haber endurecido su discurso sobre la financiación autonómica. En este sentido, ha defendido la firmeza de su postura al subrayar que el debate no es abstracto ni político, sino que tiene una traslación directa sobre los servicios públicos.
“¿Cómo no me voy a poner duro? Nos estamos jugando, ni más ni menos, que detrás de cada número y de cada cuenta hay colegios, institutos, centros de salud, hospitales o pruebas del talón”, ha advertido el presidente regional, lamentando que exista una “frivolización” del debate cuando, según ha recordado, el 90 por ciento del gasto de las comunidades autónomas se destina a educación, sanidad y prestaciones sociales.
En su intervención, García-Page ha insistido en el principio de igualdad entre ciudadanos, con independencia del territorio en el que residan. “Tendría que volver a nacer para que alguien me diga que tiene más derecho un ciudadano a la educación o a que se le trate un infarto que un ciudadano de Albacete”, ha señalado, añadiendo que esa defensa de la igualdad la sostendría “en cualquier dirección”.
Frente a ello, ha recalcado que el problema del planteamiento independentista no es aspirar a mejorar la financiación, sino pretender “tener más que nadie”, algo que ha rechazado de plano. “No se trata de privilegios”, ha enfatizado.
Para concluir, el jefe del Ejecutivo autonómico ha reivindicado el sentido original de Castilla-La Mancha como comunidad autónoma. “Si nació para algo es para no tener menos que los demás, o al menos, tener las mismas oportunidades”, ha afirmado, ligando esta defensa de la igualdad territorial a la protección del Estado del bienestar. “Esto, a la postre, es pelear por la educación, pelear por la sanidad y pelear por el bienestar social”, ha zanjado.