Castilla-La Mancha ha comenzado el año con un repunte del paro que entra dentro de la lógica estacional, pero lo hace desde niveles que no se veían en casi dos décadas. El mes de enero se ha cerrado con 119.523 personas desempleadas, tras el aumento habitual asociado al fin de la campaña navideña y a la finalización de numerosos contratos temporales. Aun así, el dato consolida a la región en una posición significativamente mejor que en ejercicios anteriores y confirma una tendencia de fondo más favorable que la reflejada en los picos mensuales.
El incremento del paro respecto a diciembre no altera el balance interanual, que sigue siendo claramente positivo. En comparación con enero del año pasado, Castilla-La Mancha cuenta con más de 10.800 parados menos, una reducción cercana al 8%, que supera el ritmo de descenso registrado a nivel nacional. Este diferencial apunta a una mejora estructural del mercado laboral regional, más allá del comportamiento cíclico propio del arranque de año.
Más allá de la cifra estricta de desempleados, los datos aportan una radiografía más compleja del mercado de trabajo. El número total de demandantes de empleo asciende a 187.723 personas, una magnitud que va mucho más allá del paro registrado. De ese total, 47.132 demandantes están ocupados, lo que evidencia un fenómeno cada vez más relevante: trabajadores que, aun teniendo empleo, buscan mejorar sus condiciones, cambiar de sector o acceder a contratos más estables. Esta bolsa de demanda refleja tanto la movilidad laboral como la persistencia de la temporalidad en determinados ámbitos de la economía regional.
Servicios encabeza el paro en enero
La evolución por sectores confirma que el grueso del ajuste de enero se concentra, como es habitual, en los servicios. El final de la campaña comercial y turística vuelve a trasladarse al empleo, especialmente en actividades vinculadas al comercio, la hostelería y los servicios personales. En contraste, la construcción vuelve a comportarse como un sector refugio, con una reducción del número de parados que refuerza la idea de una actividad más sostenida y menos expuesta a los vaivenes estacionales. La industria, por su parte, muestra un comportamiento más estable, aunque sin una capacidad clara de absorción de desempleo en el corto plazo.
Paro por provincias
Desde el punto de vista territorial, el aumento del paro se ha repartido por todas las provincias, aunque con intensidades desiguales. Las provincias con mayor volumen de población activa concentran también el mayor crecimiento del desempleo, una dinámica que responde más al tamaño del mercado laboral que a un deterioro específico de su tejido productivo.
Se modera el paro juvenil
El análisis demográfico deja algunos matices relevantes. El desempleo juvenil continúa moderándose, incluso en un mes tradicionalmente negativo, mientras que el aumento del paro se concentra en los mayores de 25 años. Por género, las mujeres siguen representando la mayoría del paro registrado, una brecha que persiste y que apunta a desigualdades estructurales en sectores con alta presencia femenina y mayor precariedad contractual.
Contratos
La contratación mantiene señales mixtas. En enero se firmaron algo más de 44.000 contratos, una cifra inferior a la del mismo mes del año pasado, lo que confirma una cierta desaceleración en la rotación laboral. No obstante, la proporción de contratos indefinidos continúa siendo más elevada que antes de la reforma laboral, lo que sugiere que, pese al menor volumen, la calidad del empleo tiende a mejorar de forma gradual.
En conjunto, el arranque de 2026 deja un mensaje claro: el mercado laboral de Castilla-La Mancha sigue expuesto a la estacionalidad, pero lo hace desde una base mucho más sólida que en el pasado. La región encara el año con cifras de paro propias de una etapa precrisis y con una estructura de empleo que, aunque todavía frágil en términos de estabilidad, ofrece señales de resistencia en un contexto económico marcado por la incertidumbre.