Castilla-La Mancha se ha consolidado en los últimos años como uno de los principales polos logísticos del interior de la península. Su proximidad al área metropolitana de Madrid, la disponibilidad de suelo industrial y su posición en los corredores ferroviarios y de autovías han favorecido la llegada de grandes plataformas logísticas, puertos secos y centros de distribución de multinacionales.
Actualmente el sector logístico representa una parte creciente de la economía regional, con miles de empresas vinculadas al transporte, almacenamiento y distribución de mercancías. Sin embargo, detrás de estas infraestructuras no solo hay compañías españolas: grandes operadores internacionales, navieras globales y fondos inmobiliarios logísticos participan en el control de algunos de los nodos estratégicos.
Uno de los principales ejemplos es el puerto seco de Azuqueca de Henares, en la provincia de Guadalajara. Se trata de una de las terminales intermodales históricas del centro de España y conecta por ferrocarril el área de Madrid con varios puertos marítimos. El accionista mayoritario es el grupo naviero francés CMA‑CGM, uno de los mayores operadores de transporte marítimo de contenedores del mundo, que participa a través de su filial CCIS. Junto al capital francés también forman parte del accionariado varias autoridades portuarias españolas, entre ellas Barcelona, Bilbao y Santander.
Otro de los grandes proyectos logísticos es la terminal intermodal de Guadalajara‑Marchamalo, ubicada en la conocida Ciudad del Transporte o Puerta Centro. Esta infraestructura ha sido promovida por la Autoridad Portuaria de Tarragona y pretende actuar como un puerto seco conectado directamente con el Mediterráneo. El objetivo es reforzar el transporte ferroviario de mercancías entre el centro de la península y el puerto catalán, ampliando su área de influencia logística.
Más al sur, en la provincia de Toledo, la plataforma logística de Illescas se ha convertido en uno de los mayores centros de distribución del centro de España. El desarrollo del área conocida como Central Iberum ha atraído a multinacionales como Amazon, XPO Logistics o GXO Logistics. Además, varios parques logísticos han sido promovidos por fondos internacionales especializados en inmologística, como Mountpark, de origen británico, o P3 Logistic Parks, controlado por capital de Singapur.
En paralelo, el eje ferroviario Alcázar de San Juan–Albacete aparece como uno de los futuros nodos intermodales de la región. Las administraciones públicas y la Autoridad Portuaria de Valencia trabajan en el desarrollo de plataformas logísticas que permitan conectar el interior peninsular con el principal puerto de contenedores del Mediterráneo occidental.
La logística internacional toma el control
El mapa logístico de Castilla-La Mancha muestra así tres tendencias claras. La primera es el creciente protagonismo de multinacionales del transporte y la logística, muchas de ellas de origen estadounidense o europeo. La segunda es la estrategia de expansión de los grandes puertos españoles hacia el interior mediante puertos secos y terminales ferroviarias. La tercera es el desplazamiento progresivo de la actividad logística desde Madrid hacia su periferia regional, especialmente hacia el Corredor del Henares y el eje Toledo‑Illescas.
Como resultado, Castilla-La Mancha se está configurando como el gran hinterland logístico del centro de España, conectando los principales puertos marítimos con el mayor mercado de consumo del país. Si los nuevos proyectos ferroviarios e intermodales se consolidan, la región podría convertirse en uno de los nodos logísticos interiores más importantes del sur de Europa.