Castilla-La Mancha se ha fijado el objetivo de superar los 300 millones de euros en exportaciones agroalimentarias al mercado asiático en los próximos años, una meta que el Gobierno regional considera alcanzable tras la buena acogida obtenida por las empresas de la comunidad autónoma en la feria Seoul Food y durante la misión institucional desarrollada esta semana en la República de Corea.
El vicepresidente segundo de la Junta, José Manuel Caballero, ha realizado este anuncio tras mantener un encuentro con más de una decena de importadores coreanos de sectores como el vino, el aceite de oliva, las bebidas espirituosas, el calzado y los bienes industriales. Según ha explicado, las ventas agroalimentarias de Castilla-La Mancha a Asia se sitúan actualmente cerca de los 275 millones de euros, una cifra que el Ejecutivo autonómico aspira a elevar por encima de los 300 millones mediante una mayor penetración comercial en mercados estratégicos como China, Japón y Corea del Sur.
Los datos oficiales de comercio exterior avalan el creciente peso del continente asiático para las empresas castellanomanchegas. Según la Dirección Territorial de Comercio e ICEX, las exportaciones regionales alcanzaron en 2024 los 149,1 millones de euros en China, 143,7 millones en Japón y 69 millones en Corea del Sur, tres de los principales destinos asiáticos para los productos de la región. Japón registró además un crecimiento interanual del 17,3%, mientras que Corea del Sur aumentó sus compras un 11,9%.
El vino, el aceite y la carne lideran las ventas
El sector agroalimentario continúa siendo el gran motor exportador de Castilla-La Mancha. En 2025 representó más de un tercio de todas las ventas exteriores de la comunidad autónoma, con más de 3.800 millones de euros facturados en mercados internacionales.
Entre los productos con mayor potencial en Asia destacan el vino, el aceite de oliva, los productos cárnicos y, cada vez más, el pistacho transformado. Durante la reunión celebrada en Seúl, los importadores coreanos mostraron especial interés por estos productos, así como por nuevas referencias de alto valor añadido vinculadas a la alimentación gourmet.
El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, ha subrayado que existe un “atractivo importante” para el vino, el aceite y la crema de pistacho elaborada en Castilla-La Mancha, y ha defendido que la región cuenta con capacidad suficiente para atender una demanda creciente en el mercado coreano.
La apuesta por Asia cobra especial relevancia en un contexto de diversificación de mercados. Mientras la Unión Europea continúa absorbiendo más del 75% de las exportaciones regionales, los mercados asiáticos ofrecen un elevado potencial de crecimiento para productos agroalimentarios de calidad y con denominaciones de origen reconocidas internacionalmente.
Corea, un mercado estratégico
La misión institucional desarrollada en Corea del Sur ha servido también para estrechar relaciones con distribuidores y prescriptores especializados. Entre los asistentes destaca la reconocida consultora y divulgadora del vino Insoon Lee, una de las principales referencias del sector en el país asiático, que destacó la calidad y las posibilidades comerciales de los vinos castellanomanchegos.
La Junta considera especialmente interesante el mercado coreano debido a su elevada dependencia exterior. Según ha recordado Martínez Lizán, Corea del Sur importa alrededor del 54% de los alimentos que consume, una circunstancia que abre oportunidades para los productores castellanomanchegos.
El Gobierno regional confía en que la presencia en la feria Seoul Food marque el inicio de una estrategia comercial más intensa en Asia, apoyada en las 41 figuras de calidad diferenciada agrupadas bajo la marca Campo y Alma, con el objetivo de consolidar a Castilla-La Mancha como uno de los grandes proveedores agroalimentarios españoles en el continente.
Además del sector alimentario, la agenda desarrollada en Seúl ha permitido promocionar la región como destino turístico entre operadores e inversores asiáticos, en una estrategia que busca combinar la proyección internacional de los productos agroalimentarios con la creciente visibilidad de Castilla-La Mancha como destino cultural y gastronómico.