Economía

El Banco de España mantiene su previsión de PIB de 2026 en el 2,3%, pero alerta de una inflación más alta y de la presión sobre el gasto público

(Foto: Carlos Luján - Europa Press - Archivo).

PREVISIONES ECONÓMICAS

CLM21 | Viernes 19 de junio de 2026

Las previsiones económicas del Banco de España apuntan a una desaceleración gradual de la economía española en los próximos años, aunque mantienen un crecimiento superior al de la mayoría de los países de la eurozona. El organismo ha confirmado su estimación de avance del Producto Interior Bruto (PIB) para 2026 en el 2,3%, pero ha empeorado significativamente sus perspectivas sobre la inflación, que ahora sitúa en el 3,6%, seis décimas más de lo previsto hace apenas tres meses.



El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, ha destacado que la economía española sigue mostrando una "notable resiliencia" pese al contexto internacional de incertidumbre, apoyada en el dinamismo del empleo, los flujos migratorios y la ausencia de desequilibrios macrofinancieros relevantes.

La economía mantiene el pulso, aunque pierde velocidad

Según el informe anual de la institución, el PIB español creció un 0,6% en el primer trimestre de 2026, si bien ya se observan señales de moderación. Para el segundo trimestre, las previsiones apuntan a un crecimiento de entre el 0,5% y el 0,6%.

El Banco de España mantiene sin cambios sus estimaciones de crecimiento para los próximos dos años: un 2,3% en 2026 y un 1,7% en 2027. No obstante, advierte de que detrás de estas cifras existen factores contrapuestos. Por un lado, el deterioro del entorno internacional resta impulso a la actividad económica; por otro, este efecto se ve compensado por una evolución más favorable de la economía española y por unas previsiones demográficas que contemplan una llegada de inmigrantes superior a la estimada anteriormente.

La inflación se convierte en la principal preocupación

El aspecto más negativo de la revisión realizada por el supervisor es el fuerte incremento previsto de los precios. Tras el repunte experimentado en los últimos meses, con una inflación que ha pasado del 2,5% en febrero al 3,6% en mayo, el organismo ha elevado hasta el 3,6% su previsión para el conjunto de 2026.

El encarecimiento de la energía explica buena parte de esta revisión, aunque también influyen los mayores precios de los bienes industriales y de los servicios. La inflación subyacente, que excluye los elementos más volátiles, también empeora y se situará previsiblemente en el 3,2%.

Para 2027, la inflación se moderaría hasta el 2,6%, aunque seguiría por encima de los objetivos del Banco Central Europeo.

Más empleo, pero con una reducción del paro más lenta

Las previsiones laborales siguen siendo favorables. El Banco de España espera que el empleo crezca un 2,2% este año y un 1,5% el próximo, aunque a un ritmo más moderado que en ejercicios anteriores.

La tasa de paro continuará descendiendo, pasando del 10,5% registrado en 2025 al 10% en 2026 y al 9,8% en 2027. Sin embargo, estas cifras son ligeramente peores que las proyectadas en marzo debido al aumento previsto de la población activa como consecuencia de la inmigración.

Críticas al Gobierno por la falta de un plan fiscal creíble

El informe dedica especial atención a las cuentas públicas. El organismo prevé que el déficit público se mantenga en el 2,4% del PIB durante 2026 y se reduzca ligeramente hasta el 2,3% en 2027.

No obstante, el Banco de España advierte de que el crecimiento del gasto público superará los límites comprometidos en el Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo. Además, cuestiona la credibilidad de la estrategia presupuestaria del Ejecutivo al señalar que el Informe de Progreso Anual remitido por el Gobierno no incorpora medidas concretas que permitan garantizar el cumplimiento de los objetivos fiscales futuros.

La institución también alerta de que a partir de 2027 las administraciones tendrán que afrontar mayores costes derivados de la actualización de salarios públicos, prestaciones sociales y nuevas exigencias en materia de defensa, con un margen presupuestario cada vez más reducido.

La inmigración explica la mitad del crecimiento reciente

Uno de los datos más destacados del informe es el peso que ha tenido la inmigración en la evolución reciente de la economía española. Según las estimaciones del Banco de España, entre 2022 y 2025 la población inmigrante ha explicado aproximadamente la mitad del crecimiento del PIB y más de dos tercios del aumento del empleo.

Además, el organismo concluye que la llegada de trabajadores extranjeros no ha reducido las oportunidades laborales de la población nativa, sino que ha favorecido una redistribución sectorial del empleo hacia actividades de mayor valor añadido dentro del sector servicios.

Vivienda y productividad, los grandes retos pendientes

Pese al buen comportamiento de la economía, Escrivá ha advertido de que persisten importantes vulnerabilidades. Entre ellas destacan la elevada deuda pública, las tensiones inflacionistas y la pérdida de aportación del sector exterior al crecimiento.

El gobernador ha identificado además dos desafíos estructurales que condicionarán el futuro de la economía española: la crisis de acceso a la vivienda y el escaso crecimiento de la productividad. A su juicio, ambos factores serán determinantes para sostener el dinamismo empresarial y mantener el crecimiento económico en los próximos años.

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