La toledana Delaviuda Confectionery Group continúa avanzando en su estrategia de sostenibilidad desde su centro neurálgico de Sonseca. La compañía, una de las principales industrias agroalimentarias de Castilla-La Mancha, ha presentado su Memoria Anual correspondiente al ejercicio cerrado en 2025, en la que destaca mejoras en eficiencia energética, generación renovable, formación de empleados y evaluación externa de sus políticas ESG (ambientales, sociales y de gobernanza).
Uno de los datos más relevantes para la planta sonsecana es la reducción del 8% en el consumo eléctrico respecto al ejercicio anterior. Además, el 40% de la energía utilizada por el grupo ya procede de fuentes renovables, mientras que el autoconsumo alcanza el 13% tras la ampliación de la instalación fotovoltaica ubicada en la fábrica de Sonseca. La empresa también ha verificado por tercer año consecutivo su huella de carbono, reforzando el control de sus emisiones y la definición de nuevas medidas de mejora ambiental.
La apuesta por las energías limpias se suma a otras iniciativas desarrolladas recientemente en la factoría toledana. Entre ellas destaca la implantación de nuevas tecnologías de envasado para chocolates sensibles a la temperatura, un proyecto que busca mejorar la eficiencia industrial y reducir incidencias en la producción.
Más formación y conciliación
En el ámbito social, la compañía ha renovado la certificación efr (Empresa Familiarmente Responsable), otorgada por la Fundación Másfamilia, mejorando su posición hasta la categoría B-Proactiva. Este reconocimiento acredita las políticas de conciliación laboral, personal y familiar impulsadas por la empresa.
La formación también gana peso dentro de la estrategia corporativa. Durante el último ejercicio, Delaviuda impartió 26.412 horas de formación a través de su programa DCG Talent University. Además, el proyecto Secuoya, considerado el principal plan formativo interno de la compañía, supera ya las 35.000 horas acumuladas desde su puesta en marcha.
Una referencia industrial para Castilla-La Mancha
Con sede en Sonseca desde su fundación en 1927, Delaviuda se ha consolidado como una de las empresas más representativas del tejido industrial castellano-manchego. El grupo comercializa sus productos en más de 70 países y mantiene en la localidad toledana sus oficinas centrales, su principal planta productiva y su centro de I+D, con 34 líneas de producción especializadas en turrones, chocolates, barritas y otros productos de confitería.
La compañía también ha reforzado durante los últimos años su posicionamiento en materia de sostenibilidad. En el ejercicio 2025 renovó su calificación EcoVadis, situándose en el percentil 81 de las empresas evaluadas, y superó con éxito la auditoría internacional SMETA sobre prácticas laborales, ética empresarial y desempeño ambiental.
Según destacó la consejera delegada del grupo, Isabel Sánchez, los resultados reflejan "un crecimiento de negocio acompañado de una mejora continua en eficiencia, sostenibilidad y desarrollo de las personas". Una hoja de ruta que refuerza el papel de Delaviuda como uno de los referentes empresariales de Castilla-La Mancha en innovación, empleo y compromiso ambiental.