El Banco de España ha advertido de que la economía mundial puede entrar en una etapa de inflación más volátil, elevada y persistente en el medio plazo, en un escenario marcado por los shocks energéticos, la transformación tecnológica, las tensiones comerciales y el cambio demográfico. El director general de Economía del organismo, David López Salido, ha lanzado este aviso durante su intervención en el foro CREO 2026, organizado por Cinco Días.
La advertencia llega precisamente cuando la inflación vuelve a ganar intensidad en España. El IPC nacional ha escalado hasta el 4,9% interanual en septiembre, seis décimas más que en agosto y su nivel más elevado desde febrero de 2023, mientras la inflación subyacente ha aumentado hasta el 3,1%.
En Castilla-La Mancha, la presión sobre los precios es todavía mayor. La región ha registrado en septiembre una inflación del 5,5%, la tasa más alta junto con Galicia y seis décimas por encima de la media nacional. Además, la inflación regional encadena tres meses consecutivos de incrementos.
Energía y tecnología cambian el origen de la inflación
López Salido ha señalado que la naturaleza de las presiones inflacionistas está cambiando. Frente a episodios anteriores vinculados principalmente a la demanda agregada, el Banco de España observa ahora una mayor importancia de los shocks energéticos y tecnológicos, así como de las alteraciones de las cadenas de suministro y las barreras comerciales.
El escenario resulta especialmente relevante después del repunte de los precios energéticos registrado durante las últimas semanas. En sus últimas proyecciones, publicadas el 9 de octubre, el Banco de España recoge un incremento del 4% del petróleo y del 52% del gas natural entre el cierre de las previsiones anteriores y el 24 de septiembre.
La institución prevé que el Índice Armonizado de Precios de Consumo (IAPC) aumente un 3,9% en el conjunto de 2026 y un 3,7% en 2027, mientras que la inflación sin energía ni alimentos se situaría en el 3,4% este año y el 3,5% el próximo. Son previsiones revisadas al alza respecto a las realizadas en junio.
El Banco de España considera que la inflación podría moderarse en 2027 conforme desaparezca progresivamente el shock energético y se modere la demanda interna, pero advierte de que persisten importantes riesgos.
En este contexto, la inteligencia artificial aparece como uno de los elementos capaces de actuar en sentido contrario. La mejora de la productividad asociada a la IA podría reducir costes y precios a medio plazo, aunque exige una elevada inversión por parte de las empresas.
CLM afronta la presión de los precios desde una posición más desfavorable
La situación tiene una traducción especialmente significativa para Castilla-La Mancha. El 5,5% de inflación regional en septiembre se explica en buena medida por el fuerte encarecimiento de la vivienda y la energía, que acumula un incremento interanual del 11,6%, y del transporte, con un 11,4%. Restaurantes y servicios de alojamiento han aumentado sus precios un 4,2%.
El dato regional supera en seis décimas al nacional, de manera que el nuevo escenario de inflación señalado por el Banco de España parte en Castilla-La Mancha de una presión sobre los precios superior a la media española.
El organismo central también ha constatado que la inflación de los servicios mantiene una elevada persistencia. En septiembre se situó en el 3,5% la inflación subyacente y la inflación de los servicios se mantiene ligeramente por encima del 4%, con un peso creciente de las partidas que registran aumentos superiores a ese nivel.
La vivienda se convierte en el principal problema económico y social
Más allá de la inflación, López Salido ha situado el acceso a la vivienda como el gran reto económico y social de España. A su juicio, la escasez de oferta está generando una nueva fuente de vulnerabilidad para los hogares, especialmente para los jóvenes, y aumentando la incertidumbre tanto de las familias como de las empresas.
El Banco de España reclama movilizar recursos públicos y privados para aumentar la oferta de vivienda asequible y, al mismo tiempo, una regulación que permita acelerar la construcción y proporcione estabilidad a los hogares y a las empresas.
El diagnóstico coincide con las últimas proyecciones del organismo. El Banco de España reconoce que la inversión residencial puede ganar dinamismo en el segundo semestre de 2026 y durante 2027, pero advierte de que existen restricciones estructurales que limitan la respuesta de la oferta: falta de mano de obra, lentitud de los desarrollos urbanísticos y escasez de suelo finalista.
El problema se produce además en un mercado en el que los precios siguen avanzando con fuerza. El INE sitúa en el 12,2% el aumento interanual del precio de la vivienda en España durante el segundo trimestre de 2026. En Castilla-La Mancha, aunque el incremento ha sido algo menor, ha alcanzado el 11,7%.
En este sentido, el Banco de España considera que el déficit acumulado entre la creación de hogares y la producción de nuevas viviendas desde 2021 está detrás de buena parte de las tensiones actuales. El organismo apunta que el aumento sostenido de los precios reales de la vivienda refleja precisamente ese desequilibrio.
La presión se deja sentir también en municipios de Castilla-La Mancha que afrontan la llegada de nuevas inversiones. En Talavera de la Reina, por ejemplo, el Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha ha advertido recientemente de la necesidad de aumentar la oferta residencial ante proyectos como el centro de datos de Meta, la nueva Facultad de Ciencias de la Salud de la UCLM o la Ciudad de la Justicia.
Más inversión y más competencia por la financiación
El segundo gran aviso de López Salido afecta a los tipos de interés. El director general de Economía del Banco de España ha planteado la posibilidad de que el mundo entre en una etapa de tipos reales más elevados que los registrados antes de la pandemia.
El argumento es que las necesidades de financiación están aumentando simultáneamente en numerosos frentes: defensa, transición energética, adaptación al cambio climático, envejecimiento, modernización industrial y despliegue de la inteligencia artificial.
Si la demanda de fondos crece más deprisa que el ahorro disponible, el resultado será una mayor presión sobre los tipos de interés. Una circunstancia que ya empieza a reflejarse en la financiación pública y privada.
El comportamiento del euríbor ofrece una referencia clara. El índice a un año se situó en el 3,247% en septiembre, frente al 2,954% de agosto y 1,075 puntos por encima del nivel de un año antes.
También el crédito empresarial muestra señales de mayor cautela. Según la última Encuesta de Préstamos Bancarios del Banco de España, la oferta de crédito se endureció durante el segundo trimestre y las entidades preveían un nuevo endurecimiento durante el tercero, al tiempo que disminuía la demanda de financiación de empresas y vivienda.
La deuda pública sigue siendo una vulnerabilidad
El Banco de España añade a la vivienda el endeudamiento público como una de las principales vulnerabilidades de la economía española. Aunque la ratio de deuda ha descendido, todavía se mantiene en niveles elevados.
En el segundo trimestre de 2026 se situó en el 101,4% del PIB, 1,8 puntos menos que un año antes. En julio, el dato de avance la situó por debajo del 100%, concretamente en el 99,9%.
Las proyecciones del Banco de España contemplan que la ratio continúe descendiendo hasta el 98,5% del PIB en 2026 y el 96,2% en 2027, pero el organismo considera necesario preservar margen fiscal para afrontar futuras perturbaciones.
Frente a estos riesgos, López Salido ha destacado como elemento positivo la situación financiera de hogares, empresas y bancos españoles. Los datos más recientes del Banco de España muestran que el endeudamiento de los hogares ha descendido hasta el 41,9% del PIB, mínimo desde 1999, mientras que el de las empresas se sitúa en el 61,9%, mínimo desde 2001.
El reto, según el organismo, pasa ahora por utilizar esa mayor solidez financiera para impulsar la inversión, el crecimiento empresarial y la productividad. En particular, el Banco de España reclama aumentar el capital por trabajador para que las mejoras de productividad empresarial se traduzcan en un mayor crecimiento de la productividad por empleado.