Desde el PP, su presidente regional, Paco Núñez, ha celebrado el acuerdo con los socialistas y ha reivindicado que el nuevo Estatuto “no pide privilegios, pide igualdad”. Ha afirmado que la región “no se construye contra nadie, sino con todos”, y ha pedido que el texto sirva para abrir “un tiempo nuevo” en Castilla-La Mancha. También ha insistido en la necesidad de garantizar la gestión del agua “como motor de desarrollo y riqueza” para la comunidad.
La portavoz socialista en las Cortes, Ana Isabel Abengózar, ha puesto en valor que el texto “no deja a nadie fuera” y refuerza la igualdad, la identidad rural y la lucha contra la despoblación. “Representa la Castilla-La Mancha de hoy y consolida cuarenta años de autogobierno y progreso”, ha señalado.
Podemos y Sumar se desmarcan del consenso
Podemos ha anunciado su abstención, al considerar que el nuevo Estatuto es “orgullosamente bipartidista” y “blinda la austeridad”. Su diputado Javier Sánchez Serna ha denunciado que el texto “subordina toda la política social a la estabilidad presupuestaria”, lo que -a su juicio- limita la capacidad de reacción ante futuras crisis. También ha propuesto elevar el número de diputados en las Cortes y crear una sexta circunscripción autonómica “para no dejar sin representación a ningún voto de la izquierda”.
Sumar, por su parte, votará a favor de la tramitación, pero condiciona su apoyo definitivo a la incorporación de nuevos derechos. La diputada Engracia Rivera ha reclamado que el texto reconozca el derecho a la vivienda y al aborto, y ha criticado que el debate se haya limitado “a la aceptación de PSOE y PP”. “La vivienda se ha convertido en un lujo y es obligación del Gobierno ofrecer soluciones”, ha defendido. También ha pedido garantizar la interrupción voluntaria del embarazo dentro del sistema público, recordando que “más del 60% de las intervenciones se realizan fuera de la región”.