Castilla-La Mancha cerró junio con una tasa anual del Índice de Precios de Consumo (IPC) del 3,1%, una décima menos que la media nacional (3,2%), según los datos definitivos publicados este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La región logra así moderar ligeramente el ritmo de crecimiento de los precios tras varios meses de elevada inflación, aunque continúa encadenando un primer semestre marcado por fuertes oscilaciones y por el impacto de la energía.
Mientras que el IPC nacional permaneció estabilizado en el 3,2% por tercer mes consecutivo, Castilla-La Mancha redujo una décima la tasa registrada en mayo (3,3%), situándose por debajo de la media española por primera vez desde febrero.
La energía vuelve a condicionar la evolución de los precios
Al igual que en el conjunto del país, el comportamiento de la inflación regional estuvo condicionado por el encarecimiento de la electricidad y el gas tras el inicio de la retirada gradual de las rebajas fiscales sobre la energía desde el pasado 1 de junio.
En Castilla-La Mancha, el grupo de vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles experimentó un incremento mensual del 4,5%, elevando su tasa anual hasta el 5,6%, convirtiéndose en uno de los principales motores de la inflación.
Frente a ello, el descenso de los carburantes permitió aliviar la presión sobre el transporte. Este grupo redujo sus precios un 1,5% respecto a mayo, aunque todavía mantiene una elevada tasa interanual del 5,4%.
También continuó moderándose el precio de los alimentos. Los alimentos y bebidas no alcohólicas registraron una inflación anual del 1%, muy alejada de los niveles alcanzados durante la crisis inflacionista de los últimos años.
Un semestre de fuerte volatilidad
La evolución de la inflación en Castilla-La Mancha durante los seis primeros meses del año refleja un comportamiento cambiante. El ejercicio comenzó con una tasa anual del 1,9% en enero, que apenas aumentó hasta el 2% en febrero. Sin embargo, en marzo se produjo un fuerte repunte hasta el 3,7%, el nivel más elevado del semestre.
Posteriormente, la inflación inició una senda de moderación: descendió al 3,4% en abril, al 3,3% en mayo y al 3,1% en junio.
En términos acumulados, los precios han aumentado un 2,3% en Castilla-La Mancha desde el inicio del año, una subida que evidencia que, pese a la estabilización de la inflación interanual, el coste de la vida ha seguido incrementándose durante el primer semestre.
La región evoluciona mejor que la media nacional al cierre del semestre
La comparación con el conjunto de España muestra una evolución similar, aunque con un mejor comportamiento relativo de Castilla-La Mancha en junio. Mientras el IPC nacional permanece anclado en el 3,2% por tercer mes consecutivo, la comunidad autónoma consigue reducir ligeramente la presión inflacionista hasta el 3,1%.
No obstante, el análisis del semestre revela que la inflación continúa muy condicionada por los componentes energéticos. La retirada progresiva de las medidas fiscales sobre la electricidad y el gas ha vuelto a impulsar el coste de la vivienda, compensando el alivio proporcionado por la bajada de los combustibles y la moderación de los alimentos.