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Fotografía de grupo de Su Majestad el Rey con los nuevos miembros del Gobierno.
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Fotografía de grupo de Su Majestad el Rey con los nuevos miembros del Gobierno. (Foto: Casa de S.M. el Rey)

Matices y detalles del nuevo gobierno

martes 14 de enero de 2020, 14:10h

La composición y toma de posesión del nuevo gobierno admite muchas lecturas, muchos matices y detalles. Uno es el hecho de que haya un ministro de Consumo. Es esta una competencia transferida a las Comunidades Autónomas, donde al frente de la materia lo más usual es que en cada una de ellas haya un director general. Era la figura que había antes en el gobierno central, una dirección general y un organismo autónomo, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN). La Agencia gestiona un programa presupuestario poco más de 16 millones de euros de los 472.660 millones que maneja el gobierno central.

Las magnitudes sirven para dar la importancia de la cartera que ocupa Alberto Garzón, el líder de Izquierda Unida. La cosa recuerda a cuando García-Page dio una Vicepresidencia de su gobierno al entonces secretario regional de Podemos, José García Molina, una cartera sin apenas funciones. Y ya sabemos cómo terminó aquello. Algún viaje, algún postureo y “hasta luego Mari Carmen”.

Es evidente que dos o tres sueldos más en un gobierno son el chocolate del loro, no suponen nada, son irrelevantes a efectos del gasto. Lo dijo Óscar Puente y no le falta razón, porque el sueldo hay que ponerlo en relación a lo que puede implicar en la mejora de la gestión “si realmente se especializan las áreas y son más pequeñas y abarcables”. Lo cierto y verdad es que Consumo es la especialización elevada a la enésima potencia.

Dicen algunas crónicas que “Sánchez reduce el peso de Podemos y deja a Garzón y Castells sin número dos”. Y es que, esas carteras apenas dan para tener un uno.

Visto lo visto lo del consumo es un tema nuclear en los problemas de España. Tanto que el presidente ha nombrado un ministro para que la cosa no se desmadre y el país no se desequilibre por esa vía. Otra cosa es que haya que hacer el pacto y que IU y Podemos vayan a ser corresponsables de lo que se decida en el Consejo de Ministros, que, legalmente es un órgano colegiado, o lo que es lo mismo todos sus miembros responden para bien o para mal de lo que decida el órgano. Ahora de Garzón depende ser o no un ministro florero.

Otro detalle es el de la entrada triunfal de Pablo Iglesias en la Moncloa tras el posado. Le abren la puerta dos ujieres –mujeres las dos- El líder de la formación de ultraizquierda pasa ufano y encantado pisando la moqueta. No hay ni unos buenos días de cortesía. Lo de partido de los trabajadores se queda sólo en la indumentaria, en los vaqueros…

Dicen las crónicas que el Consejo de Ministros pasa a los martes. Eso es algo que ya se hace en muchas Comunidades Autónomas, porque entre otras osas, así se marca la agenda política y se tiene mayores impactos en la comunicación, máxime desde el desarrollo de la comunicación digital.

Eso es cosa de un tal Iván Redondo, el capo –en italiano “jefe”, que no todo van a ser términos ingleses- de la comunicación. No es un personaje bien visto por algunas familias socialistas. Pero sí muy valorado por su jefe… Tanto, que ha concentrado en el toda la comunicación del gobierno.

Lo quiera o no Podemos, a final el peso económico, el que decide donde va el dinero y si hay o menos, se queda en manos de personas fuertes dentro del sanchismo. Es otra de las claves.

Y ese equipo se ha reforzado por la persona que mejor conoce las finanzas de todas las administraciones españolas, el hasta ahora presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal.

Y Sánchez, como ya viene siendo habitual en los últimos presidentes de gobierno, aprovecha la plataforma del gobierno para que se vean nuevas caras de cara a elecciones autonómicas, en Canarias, en Andalucía, en Madrid… Los ministerios son centros mediáticos y basta con salir en la foto y en los telediarios para ser conocidos. Y algo se lleva ganado.

Lo de la fiscal general del Estado huele mal y no gusta en el entorno profesional. No ha habido ni margen de confianza. Ya se dijo en su día que el retorno de Dolores Delgado a su negociado profesional no estaría exento de problemas. Y la cosa se agrava porque además la ponen como jefa de un órgano que se supone independiente.

Vayan por delante los cien días para todos. Esperemos que en ese tiempo no se produzca ninguna alerta en consumo que requiera ni un nivel cinco ni un código rojo.

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