Los pasajeros viajaban en un tren procedente de Madrid con destino a Sevilla y fueron apeados en Puertollano tras la interrupción de la circulación ferroviaria. Según han relatado a Europa Press, responsables de Renfe les ofrecieron dos opciones: regresar a Madrid en el mismo convoy o bajar en la estación ciudadrealeña, donde aseguran haberse encontrado con una “total desinformación” y sin alternativas claras de transporte.
“Nos han dejado tirados como una colilla; lo único que han hecho ha sido recomendarnos que nos buscáramos la vida”, han denunciado algunos de los viajeros, visiblemente molestos por la falta de información y asistencia.
Ante la ausencia de servicios alternativos, sobre las 21.30 horas los usuarios comenzaron a organizarse por su cuenta para poder continuar hacia sus destinos, recurriendo a taxis e incluso planteando el alquiler de un microbús de la empresa Autocares Rivilla. A esa hora, todas las taquillas de la estación permanecían cerradas y no había personal disponible para atender a los afectados.
La estación de Puertollano contó con un dispositivo de seguridad integrado por efectivos de la Policía Nacional y de la Policía Local. Además, se desplazaron hasta el lugar para interesarse por la situación y mostrar su apoyo a los viajeros el secretario general del PSOE de Puertollano, Miguel Ángel González Caballero, y el concejal socialista del Ayuntamiento, Carlos Cañizares.
La situación vivida en Puertollano pone de relieve el impacto que el grave accidente ferroviario de Adamuz está teniendo más allá del punto del siniestro, afectando de lleno a la movilidad en el eje Madrid-Andalucía y situando a Castilla-La Mancha como territorio clave en la gestión de la emergencia y la atención a los viajeros damnificados.