Delaviuda, conocida popularmente por sus turrones, mazapanes y productos de confitería bajo las marcas Delaviuda, El Almendro y Cacao Sampaka, lleva casi un siglo consolidándose como una de las empresas más emblemáticas de la provincia de Toledo, con una trayectoria que arranca en 1927 en Sonseca, donde mantiene sus oficinas centrales y su principal centro productivo.
Un motor económico en Toledo y Castilla-La Mancha
Aunque la empresa comenzó como una confitería familiar, hoy Delaviuda es un grupo internacional que vende sus productos en más de 70 países. Según los datos más recientes disponibles, Delaviuda Confectionery Group registra una facturación que supera los 130 millones de euros, con una posición de gran fortaleza en el sector alimentario español e internacional.
Más allá de sus resultados económicos, Delaviuda representa un caso de éxito dentro del tejido empresarial castellano-manchego. Como empresa familiar que ha sabido renovarse y expandirse internacionalmente sin perder su identidad, su crecimiento se enmarca en la importancia de las pymes industriales de la región, que generan una parte significativa del empleo y del valor añadido bruto en Castilla-La Mancha.