Los primeros datos disponibles no muestran, por el momento, impactos agregados significativos sobre el consumo total en las provincias afectadas. El gasto presencial con tarjetas españolas en esas provincias continuó creciendo de forma robusta en términos interanuales, con un incremento del 7,1%, lo que representa un diferencial positivo respecto al resto de España. La evolución del gasto con tarjetas extranjeras también fue favorable, con un aumento interanual del 3,2%, lo que sugiere que, en el corto plazo, la interrupción de la línea de alta velocidad no ha tenido un impacto importante sobre el turismo internacional en esas zonas.
El consumo ligado al turismo nacional interprovincial —es decir, el gasto de residentes de otras provincias en las áreas afectadas— también mostró crecimiento, con una expansión interanual del 8,7%. Este dato indica que, pese a las dificultades de movilidad, la actividad económica vinculada al flujo de turistas internos siguió con dinamismo en las primeras semanas posteriores al accidente.
No obstante, sí se aprecian señales de desaceleración en los flujos bilaterales de consumo entre Madrid y las provincias andaluzas. El gasto de residentes en Madrid realizado en las provincias afectadas moderó su crecimiento hasta un 4,2% interanual en la semana del 24 de enero, una reducción significativa respecto a semanas anteriores. Paralelamente, y de manera más clara, el gasto de residentes andaluces en Madrid se redujo aproximadamente un 1,5% en términos interanuales, revirtiendo las variaciones positivas previas.
Estos patrones apuntan a que, aunque el consumo agregado en las zonas afectadas se ha mantenido relativamente resiliente, las perturbaciones en la movilidad pueden estar influyendo en decisiones de gasto que implican desplazamientos interregionales. Esta desaceleración de los flujos de consumo entre grandes núcleos como Madrid y las provincias andaluzas podría manifestarse de manera más clara en los próximos informes, especialmente si persisten las restricciones logísticas o si los consumidores ajustan sus hábitos de viaje a medio plazo.
En conclusión, aunque la economía de consumo en las zonas afectadas ha mostrado fortaleza y crecimiento en términos generales, las primeras señales posteriores al accidente sugieren una moderación en el gasto vinculado a la movilidad entre regiones, lo que podría tener implicaciones más amplias si estos efectos se consolidan en los próximos meses.