García-Page ha hecho estas declaraciones durante un acto organizado por El Confidencial en Toledo, donde ha insistido en que la región "avanza independientemente de las habilidades políticas" y que el éxito se logra apostando por "el pacto y la honestidad", principios que "no deberían entrar en la negociación política".
El presidente ha destacado la confianza del sector empresarial: "Aquí los empresarios saben que pueden venir, no se piden comisiones ni atajos. Nos sentamos con cualquier inversor para hablar de sus proyectos sin ningún problema. Y si podemos hacerlo sin que se nos acuse de corrupción es porque no pedimos nada. Tan sencillo como eso", ha recalcado.
Asimismo, ha señalado que cualquier empresario que llegue a Castilla-La Mancha "sabe cómo funcionan las instituciones y que se cumple lo prometido", algo que considera "elemental" y de "sentido común", al igual que "pactar entre los grandes partidos, mantener el diálogo social o respetar el Estado de Derecho", acciones que "no deberían ser noticia".
CLM, lista para crecer
En su intervención, García-Page ha reflexionado sobre la economía, recordando que las regiones con más recursos naturales, como petróleo o carbón, son hoy las que sufren mayores tensiones, al haberse acostumbrado a "tenerlo fácil" y ahora afrontar transformaciones profundas.
En contraste, Castilla-La Mancha, con "toda la historia de España", no ha sido favorecida por el centralismo político. Más de 200.000 familias emigraron a Madrid, un fenómeno similar al vivido en otras zonas como Extremadura o Castilla y León. Según el presidente, estas dificultades han preparado a la región para afrontar retos, convertir debilidades en fortalezas y atraer nuevas inversiones.
La Comunidad Autónoma aprovecha también su extenso territorio despoblado para ampliar la superficie agrícola y desarrollar parques de energías limpias. "Ya somos el mayor viñedo del planeta y estamos a la cabeza en solar y eólica", ha destacado.