El repunte del IPI en Castilla-La Mancha marca un cambio de tendencia tras meses de resultados menos dinámicos en la región. Si bien el crecimiento del 3,3% no es tan elevado como en otras comunidades, supone salir de las tasas negativas acumuladas en tramos anteriores y situarse por encima de la media española, en un contexto en que la producción industrial a nivel nacional encadena seis meses consecutivos al alza.
A nivel nacional, la producción industrial subió un 1,8% interanual en noviembre, impulsada principalmente por el sector energético, y registró una tasa del 4,5% en la serie corregida de efectos estacionales y de calendario, lo que revela una mejora más generalizada en las fábricas españolas.
Comparación regional y dinamismo sectorial
Dentro del ranking autonómico, Castilla y León (+12,8%) y Andalucía (+11%) lideraron los incrementos, situándose muy por delante de Castilla-La Mancha, aunque esta última se posiciona como una de las pocas regiones con crecimiento positivo significativo. En el lado opuesto, comunidades como La Rioja, Asturias y Extremadura registraron descensos interanuales en su producción industrial.
Analizando los distintos sectores económicos en la región, el comportamiento fue diverso. La energía experimentó un crecimiento destacado, con un aumento del 9,5%, reflejando un impulso en la generación o transformación energética local. Los bienes intermedios aumentaron un 1,1%, consolidando el papel de industrias proveedoras de insumos y componentes. Los bienes de equipo subieron un 1,5%, aunque con dinamismo menor que la media regional. Los bienes de consumo muestran un crecimiento moderado del 0,2%, con un descenso del 5,6% en duraderos contrastando con el avance del 0,7% en no duraderos.
Evolución acumulada y perspectivas
En términos acumulados durante el año, Castilla-La Mancha ha registrado un crecimiento del 0,9% en su índice de producción industrial hasta noviembre, ligeramente por debajo de la media nacional del 1,1%. Estos datos reflejan un ritmo de expansión moderado que, aunque positivo, apunta a la necesidad de impulsar sectores industriales clave para converger con la tendencia nacional.
La regionalización productiva de Castilla-La Mancha —con una presencia importante de industrias agroalimentarias, energéticas y manufactureras ligadas a sus ventajas competitivas históricas— explica en parte estas cifras. La fuerte subida del sector energético, por ejemplo, puede estar vinculada a inversiones en renovables o al aumento de la actividad en centrales existentes, un factor que sirve de catalizador para el conjunto de la industria local.