La chispa que ha encendido esta crisis ha sido la publicación de un manifiesto firmado por una quincena de exdirigentes de Vox, entre ellos figuras destacadas como Iván Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith, que reclama la convocatoria de un congreso extraordinario abierto a todos los afiliados para debatir sobre la estrategia política y la organización interna del partido. La solicitud subraya lo que consideran un “empobrecimiento del proyecto” y una concentración excesiva de poder en torno al liderazgo de Santiago Abascal, criticando la falta de democracia interna y transparencia.
En este contexto, Inés Cañizares ha firmado el manifiesto y defendido la celebración del congreso como algo “positivo”, argumentando que permitirá renovar el partido sin “perder su esencia” y ampliar su base social y política. Cañizares subraya que respeta profundamente a quienes piensan distinto dentro de Vox y que las diferencias de opinión no deben convertirse en conflictos improductivos.
Iván Sánchez muestra rechazo frontal al congreso
Frente a esta postura crítica, el portavoz del Grupo Parlamentario Vox en las Cortes de Castilla-La Mancha, Iván Sánchez, ha rechazado de manera categórica la idea de convocar un congreso extraordinario. En rueda de prensa, Sánchez ha calificado de “pantomima” la iniciativa de algunos exdirigentes y afirma: “Que se lo pidan al PP”, dejando claro que considera innecesaria la discusión interna.
Sánchez ha defendido el liderazgo de Santiago Abascal como indiscutible y recalca que Vox no necesita reformas internas de este tipo: “A nosotros que nos dejen tranquilos, que vamos muy bien”. Respecto a la firma de Cañizares en el manifiesto, ha declarado que “cada uno es libre de expresar lo que estime”, pero insiste en que desde el grupo parlamentario no tienen dudas sobre la dirección del partido y piden a los críticos que “den un paso al lado y dejen de molestar”.