Así lo recoge el estudio anual "Raw Materials Study 2026", elaborado por la consultora Inverto, filial de Boston Consulting Group (BCG), que analiza las perspectivas empresariales sobre el aprovisionamiento de materias primas y las estrategias de compra.
El informe identifica la factura energética como uno de los principales factores de riesgo para las compañías españolas. En concreto, el 72% de las empresas encuestadas en España reconoce que las fluctuaciones de los precios de la energía tienen un impacto muy elevado en su estrategia de compras, el porcentaje más alto entre los países europeos estudiados.
Esta preocupación está relacionada con la evolución de los precios industriales. Según los datos recogidos por la consultora, el Índice de Precios Industriales (IPRI) registró en agosto un incremento interanual del 13,2%, impulsado por el encarecimiento de la energía, cuyos precios aumentaron un 33,3%.
La evolución energética repercute especialmente en las actividades industriales con un consumo intensivo de recursos, como la industria química, la producción de acero y aluminio, los fertilizantes o los aceites. En estos sectores, las variaciones de los costes energéticos pueden trasladarse al conjunto de la estructura productiva y reducir los márgenes empresariales.
El precio sigue por delante de la seguridad de suministro
Pese a la creciente preocupación por la volatilidad de los mercados, las empresas mantienen una estrategia de compras centrada en el coste inmediato. A escala global, el 66% de las compañías continúa priorizando el precio frente a la seguridad del suministro, según el estudio.
No obstante, las empresas están incorporando medidas para reducir su exposición a las fluctuaciones de los mercados y evitar interrupciones en sus cadenas de abastecimiento.
Entre las estrategias que están ganando terreno figuran la colaboración entre empresas para asegurar el aprovisionamiento, utilizada por el 48% de las encuestadas; el recurso a dos proveedores para una misma necesidad, conocido como dual sourcing, con un 46%; y la relocalización de proveedores o actividades a mercados próximos, denominada nearshoring, que alcanza el 41%.
Para Inverto, estas medidas deben acompañarse de una gestión más estructurada de los costes. El director general de la consultora en España, Manuel Berlanga, advierte de que las compañías necesitan desarrollar capacidades que les permitan anticipar las variaciones de precios y gestionar la volatilidad de forma sistemática.
Entre las herramientas propuestas figuran los análisis de costes teóricos o should-costing, las coberturas financieras y la diversificación de proveedores, con el objetivo de reducir la exposición a las oscilaciones de los mercados y proteger la rentabilidad del negocio.
España acusa un retraso en la aplicación de inteligencia artificial
El estudio también señala que las empresas españolas todavía tienen margen para avanzar en la digitalización de sus procesos de compras, especialmente en el uso de inteligencia artificial (IA) predictiva y herramientas de análisis de riesgos.
Aunque el 37% de las compañías utiliza herramientas digitales básicas para gestionar las compras y cuadros de mando, solo el 17% ha alcanzado un nivel avanzado de madurez en inteligencia artificial. Además, menos del 10% ha integrado estas tecnologías en el conjunto de su cadena de operaciones.
Las principales aplicaciones actuales se concentran en la previsión de precios y el análisis del coste objetivo, ambas utilizadas por el 35% de las empresas encuestadas.
La incorporación de estas herramientas puede facilitar la anticipación de los movimientos del mercado, la identificación de riesgos en el suministro y la toma de decisiones sobre el momento y las condiciones de compra. Su desarrollo adquiere especial relevancia en un entorno en el que las compañías esperan nuevos incrementos de los costes de producción.
Las materias primas críticas abren una oportunidad industrial
Pese a los riesgos asociados al encarecimiento de los suministros, Inverto identifica oportunidades para España en el refuerzo de la autonomía industrial europea. El país dispone de recursos minerales considerados estratégicos para determinadas cadenas de valor y cuenta con potencial para ampliar su participación en las fases de transformación y procesamiento.
El informe destaca que España es el único productor de estroncio de la Unión Europea y subraya su papel en materias primas como el cobre, la fluorita y el wolframio, además de sus importantes reservas de litio.
La consultora considera que la disponibilidad de recursos locales, junto con la proximidad geográfica a los principales mercados europeos, puede contribuir a reducir la dependencia de proveedores externos y acortar los plazos de entrega ante posibles interrupciones del comercio internacional.
Para aprovechar esta oportunidad, el estudio apunta al desarrollo de actividades de refinado, procesamiento de mayor valor añadido y reciclaje, que permitirían reforzar las cadenas industriales europeas y aumentar el valor generado en el territorio.
La evolución de estas capacidades será especialmente relevante para las empresas que necesitan asegurar el suministro de materiales esenciales para sus procesos productivos, en un escenario en el que la energía y las materias primas continúan condicionando los costes y las decisiones de inversión.