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El juez que condenó a José Antonio Primo de Rivera
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El juez que condenó a José Antonio Primo de Rivera

martes 10 de diciembre de 2019, 12:09h
Iglesias Portal, el juez que condenó a José Antonio (Editorial Actas), del que es autor el periodista Honorio Feito, es el título del libro que recoge la biografía, a modo de ensayo, del que fue el magistrado de moda, el elegido, el preferido de la clase política republicana para representar al sistema en los procesos más importantes que tuvieron lugar durante la Segunda República. Católico convencido y republicano por convicción, fue considerado un hombre trabajador y capacitado al que sus actuaciones le habían convertido en el juez más mediático de su tiempo. Además del proceso a Primo de Rivera; instruyó uno de los dos sumarios por el golpe de Estado frustrado del general Sanjurjo; se hizo cargo del sumario por el asesinato de Calvo Sotelo y estuvo presente, como presidente del Tribunal de Espionaje, Alta Traición y Derrotismo, en el proceso seguido contra la cúpula del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), antes de partir para el exilio.
El hecho más insólito de su carrera ocurrió en Alicante. En noviembre de 1936, por decisión de las autoridades responsables del ministerio de Justicia, fue nombrado presidente del Tribunal Popular que juzgó a José Antonio, a su hermano Miguel, a la esposa de este último, Margarita Larios, y otros, en la Sala de Audiencias de la Prisión Provincial de Alicante. La vista comenzó el día 16 y el 18, el jurado ya tenía su veredicto. A altas horas de la madrugada, Iglesias Portal, portavoz y presidente del jurado, leyó la decisión que ya anticipara el periodista norteamericano Jay Allen, corresponsal en España del Chicago Daily Tribune y del News Chronicle londinense. José Antonio fue condenado a pena de muerte; su hermano Miguel a cadena perpetua y Margarita Larios a la pena de seis años y un día. Apenas unos instantes después, José Antonio subió al estrado, abrazó al magistrado Iglesias Portal y le dijo: «siento lo que por mi causa estás pasando».

El gesto, que ha pasado inadvertido por los biógrafos de José Antonio, fue desvelado por el cineasta José Luis Sáenz de Heredia en su artículo titulado El aturdimiento de los predispuestos, publicado en la revista Teresa, en noviembre de 1968. Posteriormente, el mismo Sáenz de Heredia lo citó en un programa de TVE, La Clave, que dirigía el periodista José Luis Balbín, y más tarde citado por Enrique de Aguinaga en su artículo titulado, precisamente, El Abrazo. El artículo refería a una carta fechada en México, en diciembre de 1955, que las hijas del magistrado, entonces en el exilio, dirigieron a Miguel Primo de Rivera, embajador entonces en Londres, en la que desvelaban este gesto entre José Antonio y el magistrado, para que Miguel intercediera a favor del regreso a España de su padre. La generosidad de la familia Primo de Rivera, y las leyes de indulto aprobadas durante la dictadura, hicieron posible que Eduardo Iglesias Portal pudiera regresar a España tras haber sido aprobado su indulto en el consejo de ministros celebrado en el Palacio del Pardo el viernes 27 de julio de 1956.
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