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La pandemia deja en casa a 483.000 trabajadores de Castilla-La Mancha, el 53,3% de la población ocupada

El Covid 19 deja en casa a 483.000 trabajadores de Castilla-La Mancha, el 53,3% de la población ocupada

miércoles 01 de abril de 2020, 14:32h
El número de empleos afectados por la declaración del estado de alarma y por la paralización de los servicios no esenciales en España es de 9,2 millones y en Castilla-La Mancha de 483.000. Los datos proceden del estudio elaborado por Florentino Felgueroso (FEDEA) José Ignacio García Pérez (UNIA y FEDEA) y Sergi Jiménez (U. Pompeu Fabra y FEDEA) en el que se estiman los efectos de la epidemia de coronavirus sobre el empleo y los flujos de entrada y salida en el mismo. Para determinar el impacto real sobre el empleo, a estas cifras habría que restar los empleados que teletrabajan, cuya cifra no se puede determinar.

Según el documento que publica la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, en un primer momento, con la declaración del Estado de alarma, el cierre afectó al grueso del comercio minorista, la hostelería y muchos servicios presenciales que empleaban en torno a 3,3 millones de trabajadores (18,2% de los ocupados). En el caso de Castilla-La Mancha la cifra fue de 150.000 trabajadores, el 16,6% de la población ocupada de la Comunidad.

Con la restricción de las actividades no esenciales, las cifras de trabajadores que se quedaron en casa suben otras 333.000 en Castilla-La Mancha y casi 6 millones en el conjunto del país. El documento puede consultarse en http://documentos.fedea.net/pubs/ap/2020/ap2020-04.pdf

Además, el informe considera que las medidas económicas adoptadas como consecuencia de la pandemia han provocado que no se hayan realizado 1.686.000 ofertas de trabajo y ha postpuesto 1,3 millones de ceses, que podrían producirse de golpe una vez pasada la misma.

En el caso de nuestra Comunidad, las ofertas no materializadas ascenderían a 63.000 y los ceses aplazados a 57.000

Utilizando datos de la EPA y la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL), los autores del estudio estiman tres tipos de efectos de la crisis a nivel de comunidades autónomas y provincias, con los resultados que se resumen en el Cuadro que aparece como Anexo al final de esta información. El primer efecto, de carácter estático, proviene del cierre escalonado de las actividades económicas consideradas no esenciales.

Además de estos efectos directos sobre la ocupación, la crisis sanitaria afectará, según los autores, también a los flujos de entrada y salida en el empleo, tendiendo a congelarlos en los sectores afectados por el parón. Por un lado, estos sectores dejarán de contratar nuevos trabajadores en un momento del año en el que en condiciones normales el empleo crece con especial intensidad. Y por otro, las medidas de urgencia establecidas en el decreto tienden a congelar también los flujos de salida del empleo, dificultando los despidos y obligando a la renovación de los contratos temporales. La magnitud de los flujos relevantes se estima utilizando datos de la MCVL para 2018, que es el último año disponible.

Los autores destacan que la crisis tendrá previsiblemente efectos adversos importantes, aunque en buena medida indirectos, sobre tres grupos de personas que podrían no quedar bien cubiertos por las medidas establecidas hasta el momento. Se trata en particular de los desempleados de larga duración sin prestaciones, que serán nuevamente relegados en la cola del paro, a semejanza de lo que ocurrió en la Gran Recesión, los nuevos entrantes, que se encontrarán con un mercado de trabajo muy debilitado o simplemente no entrarán y finalmente, los trabajadores de mayor edad, que probablemente sean separados del mercado de trabajo de forma permanente. Para proteger a estos colectivos, los expertos consideran podría ser necesario introducir transitoriamente una renta mínima de amplia cobertura y duración, así como reforzar las políticas activas de empleo y mejorar su eficacia.

Finalmente, se destaca también la necesidad de mejorar las estadísticas de empleo para hacer posible el seguimiento de la crisis y el análisis de la efectividad de las medidas tomadas para paliarla. Entre otras limitaciones, los datos que actualmente se publican (en parte con un retardo considerable) no ofrecen demasiada información sobre los mecanismos de ajuste que se están utilizando. Este es el caso, por ejemplo, de las personas sometidas a ERTEs, que no se incluirán en las cifras de paro registrado (aunque sí en el número de demandantes), ni en las bajas de afiliación a la Seguridad Social (aunque sí en el número en suspensión), ni aparecerán como desempleados en la EPA (se considerarán como ocupados que no han trabajado en la semana de referencia). Por ello, se deberá tener un cuidado especial a la hora de analizar estos datos y extraer de ellos conclusiones sobre los efectos de la crisis del coronavirus.

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