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Pablo Bellido (PSOE): “Hay que aprobar los presupuestos y situarnos en consensos fundamentales entre los partidos que aspiran a gobernar España”
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Pablo Bellido (PSOE): “Hay que aprobar los presupuestos y situarnos en consensos fundamentales entre los partidos que aspiran a gobernar España”

  • “Espero que el futuro de España no esté a expensas de la mitad más uno contra la mitad menos uno”
  • Sobre los mayores del PSOE: “No hay ninguna página del socialismo español que no sea para aprender y mirar con respeto”

martes 24 de noviembre de 2020, 21:14h

“No, no ha pasado el tiempo de los mayores. Sigo escuchando con mucho interés lo que dicen Felipe González, Alfonso Guerra, Matilde Fernández, Ramón Jáuregui”. Sonríe cuando se le hace la pregunta tras las manifestaciones de Adriana Lastra, la portavoz socialista en el Congreso de los Diputados. Pero, lejos de rehuirla o darle una larga torera, Pablo Bellido, secretario general de los socialistas alcarreños y segunda autoridad de Castilla-La Mancha como presidente de las Cortes, hace gala de la moderación incluso en la discrepancia: “No hay ninguna página del socialismo español que no sea para aprender y mirar con respeto”. Cuando se le pregunta sobre los movimientos en su partido reflexiona en voz alta que “no es razonable que mientras el Estado se federaliza, el PSOE se “desfederalice” o se centralice o se haga más homogéneo”, y añade que “quizás en el pasado el PSOE, con una asunción de mayor federalismo interno, ha tenido más tolerancia con la discrepancia interna, que es natural y que en cualquier caso está en el ADN del PSOE”.

En la política nacional no ve un espíritu de compartir objetivos y eso le genera cierta intranquilidad. Ve con preocupación la polarización y la bronca, “el tono poco responsable, y poco respetuoso con la sociedad”, dice. Aunque está esperanzado en que, aprobados los Presupuestos Generales del Estado, cambie el clima y se puedan dar acuerdos de Estado entre los grandes partidos españoles. Pone como ejemplo de lo que debería ser el gran acuerdo sobre pensiones, el Pacto de Toledo, que debería ser extrapolable a otras grandes cuestiones que tiene planteadas el país. Reniega de la política de la mitad más uno en esos temas vertebrales del país: “Espero que, con la generosidad de todos, el futuro de España y los desafíos que tenemos que enfrentar no estén a expensas de la mitad más uno contra la mitad menos uno”. Y señala que “hay una obligación moral de los dos grandes partidos, de los dos que tienen más representación, que tienen que esforzarse más que el resto para conseguir un mejor entendimiento y un diseño de objetivos colectivos comunes para que todo lo que ha pasado en los últimos cuarenta años siga pasando y mejore”. Para Bellido tras aprobarse los presupuestos hay que situarse “en consensos fundamentales entre los partidos que aspiran a gobernar España sin desoír, sin dejar de escuchar al resto de formaciones políticas que son todas legítimas”. Lamenta y reprocha la falta de colaboración en los últimos meses: “Es muy duro presidir un gobierno en el que para aprobar un estado de alarma tienes que estar negociando casi pintar las baldosas del paseo marítimo de San Sebastián”.

- Últimamente los acontecimientos políticos se suceden muy rápido, tanto a nivel nacional como autonómico y se están produciendo unas fuertes convulsiones dentro de la vida política, incluso dentro del propio gobierno. ¿Cómo ve usted la situación política en España y cómo ve que eso pueda afectar en Castilla-La Mancha?

En primer lugar, lo que sucede en España tiene que ver con lo que sucede en el mundo. Hay movimientos de placas tectónicas; están emergiendo planteamientos políticos novedosos producto en algunos casos de cuestiones que pasaron a finales del siglo XX: la caída del muro de Berlín, la propagación de la globalización y de los mercados más homogéneos… Cosas que han sucedido en el siglo XXI, como la crisis financiera, que han provocado el florecimiento de propuestas políticas que, en algunos casos, se han denominado populistas o una vuelta a planteamientos regionalistas, nacionalistas, etc. Por tanto, lo que sucede en política nacional no es ajeno a lo que está pasando en otros países de nuestro entorno y del conjunto del planeta.

En lo concreto ¿cómo veo lo que está pasando en el Congreso de los Diputados y en la política nacional? Con preocupación. Hay mucha polarización. Hay mucho desencuentro. Nosotros, a pesar de las dificultades y a pesar de que los últimos diez años no han sido de progreso en la igualdad, sino de una cierta brecha, estamos disfrutando de los últimos cuarenta años mejores de la Historia de España porque han conseguido extender el bienestar a una inmensísima mayoría de la sociedad. Y tenemos que preservar eso. Y tenemos que mejorar eso. Y tenemos que corregir sobre la marcha las cosas que no estén funcionando. Miro hacia Madrid, miro hacia la política nacional y no veo que haya un espíritu de compartir objetivos. Veo que hay una polarización que considero que no es buena. Y veo que hay una novación legislativa que es del 51% contra el 49%. Lo fue en los años de Rajoy y lo está siendo ahora. Y creo que hay una obligación moral de los dos grandes partidos, de los dos que tienen más representación, que tienen que esforzarse más que el resto para conseguir un mejor entendimiento y un diseño de objetivos colectivos comunes para que todo lo que ha pasado en los últimos cuarenta años siga pasando y mejore. Por tanto, estoy preocupado. Preocupado por las posiciones “polarizantes” y por un enfrentamiento que ya incluso en el tono me parece muy poco responsable y muy poco respetuoso con la sociedad.

- Ha dicho que el mundo está cambiando y que está afectando incluso a los grupos políticos. En Italia y en Francia el partido socialista ha desaparecido. La socialdemocracia entendida como partido socialista desapareció. Aquí en España el proceso de gobierno de coalición ha generado ciertas tensiones dentro del PSOE. Incluso antes de llegar al gobierno ya se dieron esas tensiones ¿Teme que todo este proceso pueda afectar al partido socialista, que es el partido histórico en la vida política española?

Bueno, en algunos países se ha adaptado. El primer ministro italiano sería un socialdemócrata homologable a Pedro Sánchez. Es verdad que allí primero el partido socialista, luego el partido democrático, han ido cayendo y han ido siendo sustituidos por otras formaciones que ocupan el mismo espacio político. En el caso de Francia, efectivamente, tanto desde el populismo como desde el centroderecha, se asfixió mucho al partido socialdemócrata, al partido socialista al PSF, y creo que ahí hay un trabajo de recuperación que están haciendo igual que el SPD en Alemania. Pero creo que la socialdemocracia es determinante. Es la izquierda dentro del sistema. Es la izquierda posible. No digo yo que no haya que reinventarse en algunas cuestiones, pero esa reinvención es una adaptación a las circunstancias de hoy. Los valores y los principios, los de siempre. Pocos, claros: libertad para todos los ciudadanos y ciudadanas, igualdad, los mismos derechos para conseguir que haya poca diferencia social entre los que más tienen y los que menos tienen y, por tanto, más necesitan y, lógicamente, una mejor redistribución de la riqueza. Pero sobre esos principios tradicionales que ya tienen más de un siglo y que representa la socialdemocracia, adaptación a las circunstancias de hoy: a la globalización económica, a los procesos de convergencia que han sido interrumpidos pero que están ahí, en la Unión Europea, en Mercosur… Adaptación a otras preocupaciones sociales que se están presentando ahora: una mayor vinculación a movimientos como el feminismo, como el ecologismo, como el pacifismo a nivel internacional, que son muy interesantes para construir una mejor convivencia.

“Miro hacia la política nacional y no veo que haya un espíritu de compartir objetivos” “

En España, el Partido Socialista Obrero Español en términos de presente continuo no ha pegado un gran cambio, a pesar de que las circunstancias sean muy complejas. Siempre ha existido en el Partido Socialista Obrero Español una tensión natural entre aquellos que piensan que en aras de conseguir avances hay que hacer acuerdos con formaciones nacionalistas que tienen planteamientos distintos y aquellos que pensamos que en algún momento tenemos que poner pie en pared con las formaciones nacionalistas que no son aliados naturales porque tienen en el egoísmo territorial uno de los anclajes de sus planteamientos. Esa tensión desde que yo estoy en el PSOE y desde antes, existe. Ha existido en los gobiernos de Felipe González, en los de Zapatero y en los de Pedro Sánchez y ha existido cuando estábamos en la oposición. Por tanto, no me parece que estemos en una posición muy distinta a otros debates que se han producido. Quizás en el pasado el PSOE, con una asunción de mayor federalismo interno, ha tenido más tolerancia con la discrepancia interna que es natural y que en cualquier caso está en el ADN del PSOE. Por tanto, yo lo que defiendo es que el gobierno tiene que gobernar, tiene que tomar sus decisiones y ahora tiene una obligación concreta que es aprobar los presupuestos porque esos 140.000 millones de fondos europeos van a ayudar a los autónomos, a las personas que están pasándolo mal y a propiciar un desarrollo en nuestro país y es la obligación del gobierno sacarlo adelante. Y lógicamente, porqué no decirlo, a nosotros nos gustaría, a los que tenemos una mentalidad pues de estado unitario dentro de la descentralización que se cuente con otras formaciones políticas, como Ciudadanos y si fuera posible y el PP no estuviese en la posición de bloqueo, también con el PP para que eso fuese posible. Pero insisto esto no es una posición solamente del gobierno de la nación, sino que tiene que ser también del conjunto de fuerzas políticas.

Tengo mucha confianza en que vamos a conseguir utilizar estos recursos que vienen de Europa, que no se van a perder, que se van a emplear bien y, también lógicamente una vez que tengamos estos recursos tendremos que hacer planteamientos de regresar a una mayor moderación y de entendimiento con las fuerzas que en este momento no quieren ayudar porque han decidido decir que no a todo, incluso a instrumentos tan necesarios como el estado de alarma para parar la pandemia.

- Efectivamente, dentro del PSOE siempre han existido varias corrientes, en los años 30, en los 70, en los 80. Pero era dentro del Partido Socialista. Ahora se está planteando crear corrientes desde fuera del Partido Socialista con altos exdirigentes del PSOE, de ahí la pregunta de si no se puede producir una gran transformación en el socialismo español por una exclusión de la crítica, de esa vía federal.

“No veo yo que lo del pasado haya que rechazarlo. Muy al contrario, hay que seguir aprendiendo de ellos, con mucho respeto”

No creo que suceda. Ha habido fugas en momentos concretos. Recuerdo el fenómeno de UPyD. Lo digo porque este lo viví ya dentro del PSOE. Antes hubo otros movimientos disolventes. Creo que prácticamente todos los responsables políticos en coherencia con la militancia están a gusto en el PSOE, aunque se pueda discrepar. Lo único que pedimos aquellos que tenemos una cierta experiencia en esto es que mientras España avanza hacia una mayor federalización, el PSOE no avance hacia una mayor centralización o avance hacia un mayor cesarismo, sino que tenga lógica y si nosotros que siempre hemos sido un partido federal, es decir, hemos construido las decisiones de abajo arriba y como iguales entre los territorios, pues se puedan discrepar en algunas cuestiones sin faltar al respeto y siempre comprendiendo las dificultades que entraña dirigir el conjunto de la nación. Pero yo me quedaría con esta metáfora de que no es razonable que mientras el Estado se federaliza, el PSOE se desfederaliza o se centraliza o se hace más homogéneo, porque creo que la riqueza del PSOE ha sido su posición federal. Preferiría un PSOE más federal como es tradicionalmente y un estado unitario descentralizado que tiene algo de federal pero que no pierde la perspectiva de que el Estado es unitario y de que no queremos discrepancias al extremo de hacer lo contrario en un territorio y en otro.

- ¿Ha pasado el tiempo de los mayores?

¿Esto es por lo de Adriana Lastra?

- Sí. Lo pregunto entre otras cuestiones porque el ochenta por ciento de la militancia del PSOE son mayores. Pero me iría también a las declaraciones de Adriana Lastra. Si ha pasado el tiempo de los mayores en el PSOE y es una época nueva para gente nueva.

No sé. Creo que el ministro más veterano que tiene el gobierno de España lo puso Pablo Iglesias. No estoy muy seguro si a Castells lo puso Pedro Sánchez o Pablo Iglesias. Es el más veterano que tenemos. Veo a grandes líderes del PSOE muy cerca del presidente del gobierno. Diría un caso, el de Josep Borrell, por ejemplo.
Para mí no, no ha pasado el tiempo de los mayores. Sigo escuchando con mucho interés lo que dicen Felipe González, Alfonso Guerra, Matilde Fernández, Ramón Jáuregui… Sigo teniendo una admiración absoluta por figuras históricas del socialismo como Carmen Chacón, Alfredo Pérez Rubalcaba, Edu Madina o Pepe Bono. No veo yo que lo del pasado haya que rechazarlo. Muy al contrario, hay que seguir aprendiendo de ellos, con mucho respeto. Pero también sabiendo que ahora nos toca tomar decisiones a los que tenemos responsabilidades.

Aquí ¿qué puedo decir? Todos los expresidentes, incluyendo a los del PP me parecen personas valiosísimas, inteligentísimas y todas mejores que yo. Pero me toca ser el presidente del Parlamento Autonómico y hago todo lo que está a mi alcance por hacerlo lo mejor posible, con decisiones autónomas y con mi sello. No me queda otra. Eso le pasará a Pedro Sánchez, al presidente Emiliano García Page respecto a sus antecesores. Es natural. Pero prácticamente no hay ninguna página del socialismo español que no sea para aprender y mirar con respeto. Es una de las marcas de la casa que tiene el PSOE. Afortunadamente la tenemos, otros partidos obviamente porque se crearon hace tres días o porque su pasado no es tan brillante como el nuestro no pueden presumir de ello.

- ¿Cómo ve el país y las relaciones políticas después de los presupuestos?

“Veo con preocupación lo que pasa en la política nacional. Hay mucha polarización, mucho desencuentro”

Tenemos que intentar llegar a acuerdos con las formaciones políticas que representan a mucha gente y que no opinan como nosotros en la mayor parte de las cosas y que los grandes asuntos, los grandes temas, los grandes desafíos en España no pueden salir con el 51%. No nacen bien. Llevamos en democracia siete leyes de educación, siete. A razón de una ley cada cinco o seis años. Francamente, este no es el camino. Para mí el camino es el Pacto de Toledo. Ahora que estamos en Toledo, vamos a presumir también de ciudad y de región. El camino es acuerdos de Estado en los grandes asuntos y discrepancias en otras cosas, legítimas. No podemos tener la misma visión de la política fiscal. Lógicamente, el PP piensa que los ricos ya pagan demasiado y que tienen que pagar menos. Nosotros pensamos que hay que redistribuir la riqueza y que, por tanto, hay que prestar mejores servicios públicos. Hay discrepancias y son razonables. Son miradas ante problemas con soluciones distintas, aunque las miradas a veces no son tan discrepantes. Pero hay algunos asuntos en los que no podemos estar cambiando cada tres o cuatro años la mitad más uno contra la mitad menos uno. Si lo hemos conseguido en pensiones y ojalá lo consigamos en infancia, lo conseguimos contra la violencia machista, donde hubo un gran acuerdo. Ahora es verdad que Vox está cuestionando ese gran consenso. Pero el PSOE, el PP, Ciudadanos, Podemos, los nacionalistas todos de acuerdo en eso. Hay cuestiones en las que tenemos que esforzarnos más.

Hay que aprobar los presupuestos porque es determinante. Necesitamos una herramienta política que nos permita afrontar los problemas de hoy, de ya. Tenemos que conseguir que la gente que está empobreciéndose por culpa de la pandemia tenga un auxilio del gobierno urgente. Y tenemos que echar una mano rápida a los empresarios que ya están muy asfixiados y tenemos que utilizar los fondos europeos que son el fruto también del esfuerzo generoso de la solidaridad europea en orientar nuestra economía hacia sectores con más calidad y menos estacionales. Y eso es bueno para el conjunto. Pero inmediatamente después de hacer todo esto y comprendo al presidente del gobierno en su enorme dificultad para sacar adelante los presupuestos, creo que es muy duro presidir un gobierno en el que para aprobar un estado de alarma tienes que estar negociando casi pintar las baldosas del paseo marítimo de San Sebastián. Es muy duro. Hay que salir de ese clima. Hay que aprobar los presupuestos y situarnos en consensos fundamentales entre los partidos que aspiran a gobernar España sin desoír, sin dejar de escuchar al resto de formaciones políticas que son todas legítimas y que también representan a los ciudadanos y, por supuesto a las fuerzas nacionalistas. Pero lo que no podemos hacer es estar subordinando los intereses generales día sí y día también a intereses algunas veces muy caprichosos de quien representa pues poco más que una aldea. No es justo para el conjunto de la sociedad y, desde luego, no es futuro.

Por tanto, aprobar los presupuestos cuanto antes porque lo necesitamos, no es un capricho y luego intentar alcanzar grandes consensos, con la dificultad que entraña, pero espero que con la generosidad de todos para que el futuro de España y los desafíos que tenemos que enfrentar no estén a expensas de la mitad más uno contra la mitad menos uno.

- La pandemia está cambiando la demografía y la sociedad. Hablamos del teletrabajo, de las relaciones sociales. Incluso pueden cambiar el sistema de clases sociales. Es algo que ya está aquí. Se ha tenido que legislar a toda prisa una ley que regule el teletrabajo, se legisla y se prorrogan los ERTEs cada tres meses, se hace asistencia sanitaria por medios telemáticos ¿Cómo ve esa situación a futuro, especialmente en Castilla-La Mancha?

La revolución tecnológica trae cambios siempre. Los avances los trajeron en el campo. Los trajo en la primera hornada de la digitalización y de la existencia de internet y esto, muy acusadamente por la pandemia, pero más precipitándolo que trayendo una cosa que no supiésemos que iba a pasar, nos ha hecho poner algunas tecnologías al servicio de las circunstancias subjetivas que vivimos los seres humanos. Hablaba no hace mucho con un alcalde al que preguntaba cuántos vecinos eran en ese momento. Y me dijo: "Somos setenta. Bueno, más los de Madrid". Los de Madrid son dos familias que tenían casa en el pueblo, que no son hijos del pueblo y que al principio de la pandemia decidieron irse a vivir al pueblo porque estaban más tranquilos. Una de las familias tiene hijos, los han tenido que escolarizar en septiembre en la provincia de Guadalajara. Los residentes tradicionales todavía están asumiendo que hay dos familias nuevas que han venido de Madrid. Esto va a suceder. Ya sabíamos que iba a suceder, que el teletrabajo iba a crecer donde es posible. Es una oportunidad para el mundo rural de atraer a profesiones liberales, a profesiones creativas, a trabajadores autónomos que pueden vivir en el pueblo y desplazarse muy circunstancialmente a las capitales a prestar algunos servicios a recoger algunas cosas y luego regresar. Eso puede ayudar, ¿por qué no? A reverdecer a retroalimentar la vida de los entornos más despoblados. Eso es lo que deseamos. Por tanto, estoy muy esperanzado de que no por la causa que ha sido mala, la de la pandemia, sino sí por los efectos que es que algunas personas han querido vivir en los pueblos eso pueda ser un elemento de mejora y de combate de la despoblación que tanto daño hace a provincias como la mía, como la de Guadalajara.

- La pandemia ha puesto a prueba el sistema sanitario, que ha sido una de las cuestiones esenciales en los últimos meses y diría que años, incluso antes de la covid ¿Cómo ve usted el sistema de salud?

Hemos mejorado mucho en cinco años. Venimos de unas circunstancias muy difíciles. No somos la región más rica. Somos una Comunidad que además de todo tenemos un problema importante de endeudamiento y, a pesar de todo, se está haciendo un gran esfuerzo en materia sanitaria. Se han contratado muchísimos profesionales sanitarios, más ahora con la pandemia. Se ha abierto un hospital, el de Toledo, se van a abrir dentro de poco otros dos más, están en obras otros dos, muchos centros de salud. En definitiva, lo que el gobierno de Emiliano García-Page está dejando clara la prioridad, que es la sanidad, que es la educación y que son las políticas de bienestar social.

Sobre el hospital de Toledo: “Lo que le pido al gobierno no es que lo abra pronto, sino que lo abra bien”

Evidentemente, lo que ocurre en Castilla-La Mancha es exactamente igual que lo que ocurre en Madrid, en Barcelona, en Sevilla o en Santiago de Compostela. Muchas veces las necesidades van por delante de la prestación de servicios. Pero nosotros estamos muy agradecidos, muy, muy agradecidos. Muy agradecidos a la gestión de los hospitales y quiero incluir aquí particularmente a los equipos directivos, muy agradecidos al trabajo que se hace en la atención primaria, conscientes de que el cambio de modelo está implicando una gran dificultad y un gran sacrificio personal de muchos profesionales. Y yo tengo que decirlo, estoy muy agradecido al presidente por la apuesta que está haciendo por la sanidad en el conjunto de la región y particularmente en mi provincia, que lo necesita. Necesita un segundo hospital, este gran hospital que va a aglutinar todos los servicios de Guadalajara y que nos va a evitar tener que salir de Guadalajara para prácticamente nada. Ya no va a haber que ir prácticamente a nada a ningún hospital ni de Castilla-La mancha ni de Madrid. También, por el impulso que está dando a los equipamientos sanitarios. Sé que al PP no le gusta y que hay ruido con esto tanto en Guadalajara como en Toledo. En la polémica más reciente que ha lanzado el líder del Partido Popular con su obsesión en que se abra ya el hospital de Toledo, me parece que el PP que está muy especializado en cerrar hospitales y en parar obras debe pensar que los hospitales se abren como se cierran. Se cierran en un día y deben pensar que, de la misma manera, se puede abrir en un día, desconociendo todas las contrataciones que hay que hacer, todos los concursos, todos los equipamientos, todas las mudanzas, todos los recursos humanos que conlleva abrir un hospital.

Lo que le pido al gobierno no es que lo abra pronto, sino que lo abra bien, es decir, que haga la mudanza razonablemente bien para que los pacientes que están en otros equipamientos sanitarios estén atendidos, estén seguros y que, cuando llegue el nuevo hospital, estén perfectamente atendidos y no hacer las cosas precipitadamente porque se me ocurre, cuando a lo mejor lo que estamos haciendo con eso es empeorar el servicio que se da en la atención hospitalaria, que es la obligación. Porque los equipamientos están muy bien, son muy importantes y nos sentimos muy orgullosos del nuevo hospital de Toledo, como nos sentiremos muy pronto del siguiente que se va a inaugurar que es el de mi provincia. Pero lo importante es la atención que se presta dentro de ellos y eso se garantiza cuando están organizadas todas las cosas que tienen que estar. Eso es lo que ahora se está haciendo con una mudanza inteligente, razonable, a tiempo, en tiempo y sin precipitar los acontecimientos para poner en riesgo a nadie.

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