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Estas son las provincias con la gasolina más barata y la más cara
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Estas son las provincias con la gasolina más barata y la más cara

Por CLM21

Castilla-La Mancha se encuentra entre las regiones españolas con unos precios de los combustibles por debajo de la media nacional, según el estudio de los precios de carburantes elaborado por la Nacional de Estaciones de Servicio Automáticas (AESAE), en el que se concluye que “la diferencia del precio medio en España entre las gasolineras automáticas y las tradicionales es de 12 céntimos por litro en el territorio nacional, lo que hace indicar que las diferencia de precio va desde los dos a los 21 céntimos”.

La media española del precio por litro de gasolina 95 (sin incluir canarias ni las ciudades autónomas) se situó en 1,425 € por litro, mientras que el gasóleo marcó 1,267 € por litro. En este sentido, la Comunidad que ofreció los mejores precios de gasolina 95 fue Murcia con (1,395 €) y en Gasóleo de automoción fue Cataluña (1,18 €). Por otro lado, las Comunidades que superaron la media nacional en el precio de la gasolina fueron Baleares (1,494 €), la Comunidad de Madrid (1,459 €), País Vasco (1,457 €), Galicia (1,445 €), Asturias (1,436 €), Castilla y León (1,429 €), Cantabria (1,429 €) y La Rioja (1,428 €). Por debajo de la media nacional se encuentran Castilla La Mancha (1,424 €), Comunidad Valenciana (1,416 €), Extremadura (1,414 €), Cataluña (1,413 €), Andalucía (1,408 €), Aragón (1,406 €) y Navarra (1,405 €).

En cuanto al gasóleo de automoción, las Comunidades que superan la media nacional son Baleares (1,346 €), la Comunidad de Madrid (1,306 €), País Vasco (1,301 €), Galicia (1,289 €), Asturias (1,281 €), Cantabria (1,279 €), Castilla y León (1,277 €) y La Rioja (1,268 €). Así, Extremadura marca la media nacional ya que, de media, el precio por litro de gasóleo marca el 1,267 €. Y en la parte final de la tabla se encuentran las más baratas: Castilla-La Mancha (1,261 €), Comunidad Valenciana (1,258 €), Andalucía (1,253 €), Aragón (1,242 €), Comunidad Foral de Navarra (1,24 €) y la Región de Murcia (1,234 €).

En cuanto al tipo de estación de servicios, la diferencia de precios en las distintas provincias oscila entre los dos céntimos y los veinte, según revela el estudio. Tarragona es la provincia donde más se pueden ahorrar los consumidores a la hora de elegir la estación, ya que la diferencia media es de 21 céntimos por litro entre las gasolineras automáticas y las tradicionales. A la provincia catalana, le siguen Vizcaya con una diferencia de 18 céntimos, Huesca (17 cent.), Barcelona, Girona y Lleida (16 cent.). “Se puede ver una relación directa entre la competencia que ejercen las gasolineras automáticas con el precio de las distintas Comunidades. En el caso de Cataluña, donde la presencia de este tipo de estaciones supera el 20% encontramos que la diferencia es dos veces la media nacional”, explica Manuel Jiménez Perona, presidente de AESAE.

Por otro lado, las provincias que presentan una menor diferencia de precios son Baleares (2 céntimos) Asturias, Córdoba, Orense y Palencia con 7 céntimos en gasolina 95 y Guipúzcoa, Cáceres, Córdoba y Huelva en Gasoil que apenas llegan a los 8 céntimos Desde AESAE señalan que el motivo principal de estas marcadas diferencias entre unas provincias y otras viene producida par la presencia o no de competencia a las estaciones tradicionales y “el efecto disruptivo que tienen las estaciones automáticas cuya estructura de costes es más eficiente y trasladan esta ventaja en costes al consumidor, que sin duda empieza a apreciarlo en forma generalizada.”, explica Jiménez Perona.

Según el último estudio de las gasolineras automáticas presentado hace unas semanas, este tipo de gasolineras suponen ya el 12,5% del mercado, y gracias a la presión competitiva que generan, ayudan a bajar el precio en las zonas por los clientes que las utilizan y también por el efecto positivo sobre los precios que ejercen en la zona.

Aunque las automáticas son un modelo que está en auge en España, aún siguen existiendo trabas por parte de los organismos locales para su implantación. Así, desde la Asociación denuncian que las limitaciones que les ponen vienen principalmente de los ayuntamientos, que mediante un alargamiento de los plazos de los permisos hacen más difícil su implantación.

Son las llamadas por AESAE “trabas invisibles” que la pandemia del COVI 19 ha agudizado.

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