La evolución de los flujos inversores dibuja un punto de inflexión claro a partir de 2020. Tras varios ejercicios de crecimiento gradual, la llegada de capital extranjero se acelera de forma notable y alcanza su máximo histórico en 2022, cuando la región supera los 560 millones de euros. Desde entonces, los flujos se han normalizado, pero sin perder intensidad: la inversión anual se mantiene por encima de la media histórica, lo que confirma que no se trata de un fenómeno coyuntural, sino de un nuevo ciclo inversor más maduro y estable.
Estados Unidos lidera el mapa inversor
Detrás de este impulso se encuentra, en primer lugar, el peso creciente del capital estadounidense, que concentra ya más del 40% del stock acumulado de inversión extranjera en la región. A este liderazgo se suman Francia, Italia, Alemania y Países Bajos, configurando un núcleo inversor claramente europeo y norteamericano. En los últimos ejercicios, además, se aprecia una mayor presencia del capital procedente del Reino Unido y de países del norte de Europa, lo que refuerza la diversificación geográfica de los inversores y reduce la dependencia de un solo origen.
La industria, motor principal del nuevo ciclo
El perfil sectorial de la inversión explica buena parte de esta transformación. Cerca del 75% de los recursos captados en la última década se han dirigido a la industria manufacturera, con un protagonismo destacado de la fabricación de maquinaria, los componentes industriales y la agroindustria. Castilla-La Mancha se ha consolidado como un territorio atractivo para proyectos industriales ligados a la producción, la transformación y la logística, aprovechando su posición estratégica, la disponibilidad de suelo y unos costes competitivos.
Energía y transición energética ganan protagonismo
Junto a la industria, el sector energético se ha afianzado como el segundo gran polo de atracción de capital extranjero. Las energías renovables, las infraestructuras eléctricas y los proyectos vinculados a la transición energética han ganado peso de forma sostenida, situando a la región en una posición destacada dentro del nuevo modelo energético español.
Un modelo inversor más estable y de mayor calidad
Las cifras provisionales de 2025 apuntan a una inversión extranjera en torno a los 300 millones de euros, en un ejercicio marcado por la diversificación sectorial y por el creciente peso de las reinversiones. Frente a etapas anteriores, los nuevos proyectos presentan un mayor contenido tecnológico y una intensidad de capital más elevada, lo que refuerza su impacto a medio y largo plazo sobre el tejido productivo y el empleo.
De atraer inversión a competir por proyectos estratégicos
La lectura global de la última década es clara: Castilla-La Mancha ha logrado consolidarse como un enclave industrial y energético estratégico dentro del mapa inversor español. La combinación de industria, energía y capital internacional ha redefinido el papel económico de la región, que ya no compite solo por atraer inversión, sino por captar proyectos cada vez más complejos, intensivos y vinculados al crecimiento a largo plazo.