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La guerra en Irán enfría el crecimiento del sector privado en la eurozona mientras España resiste impulsada por los servicios

La guerra en Irán enfría el crecimiento del sector privado en la eurozona mientras España resiste impulsada por los servicios
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martes 07 de abril de 2026, 12:07h
Actualizado el: 07 de abril de 2026, 12:15h

La actividad del sector privado de la zona euro perdió fuelle de forma notable en marzo, reflejando el impacto del conflicto en Oriente Próximo sobre la economía del bloque. El índice PMI compuesto descendió hasta los 50,7 puntos desde los 51,9 de febrero, su nivel más bajo en nueve meses, en un contexto marcado por el encarecimiento de la energía, las tensiones en las cadenas de suministro y la creciente incertidumbre.

El debilitamiento fue especialmente acusado en el sector servicios, cuyo PMI cayó a 50,2 puntos, mínimos de diez meses, mientras que la industria manufacturera mostró una evolución más positiva al subir hasta 51,6 puntos, su mejor lectura en casi cuatro años. Por países, España lideró el crecimiento de la actividad, seguida de Irlanda, mientras Alemania continuó expandiéndose a menor ritmo y Francia e Italia registraron contracciones.

El economista jefe de S&P Global Market Intelligence, Chris Williamson, advirtió de que los datos de marzo evidencian que la economía de la eurozona ya se ha visto “gravemente afectada” por la guerra en Oriente Próximo. Según explicó, los indicios de recuperación a comienzos de año se han desvanecido ante el repunte de los precios energéticos, la volatilidad financiera y la caída de la demanda, lo que abre la puerta a un escenario de estanflación. De hecho, el PMI apunta a que el crecimiento del PIB de la eurozona en el primer trimestre se habría limitado al 0,2%, con riesgos claros de contracción en el segundo si persiste el conflicto.

España acelera pese al contexto adverso

Frente a la desaceleración generalizada en la eurozona, la economía española mostró una mayor resiliencia en marzo. El PMI compuesto repuntó hasta los 52,4 puntos desde los 51,5 del mes anterior, impulsado por el dinamismo del sector servicios, que alcanzó los 53,3 puntos, compensando así la caída de la industria.

En contraste, el PMI manufacturero español descendió a 48,7 puntos, entrando en terreno contractivo y marcando su peor dato desde abril de 2025, lo que refleja el impacto de las tensiones internacionales sobre la producción industrial.

No obstante, el crecimiento del sector servicios se vio acompañado de señales de enfriamiento. Las empresas detectaron una ralentización en los nuevos pedidos hasta mínimos de nueve meses, al tiempo que la incertidumbre derivada del conflicto elevó con fuerza los costes de los insumos, situando la inflación en su nivel más alto en casi tres años. Este aumento se trasladó parcialmente a los precios finales, que crecieron al mayor ritmo desde agosto de 2025.

Además, la confianza empresarial se resintió, cayendo a su nivel más bajo desde septiembre de 2023, especialmente entre las compañías de servicios, preocupadas por el impacto de la inflación sobre el consumo.

El economista de S&P Global, Paul Smith, destacó que, pese a la “sólida expansión” del sector servicios, el retroceso de la industria apunta a un crecimiento más moderado de la economía española en el primer trimestre de 2026, previsiblemente por debajo del 0,8% registrado en el último tramo de 2025.

Un crecimiento frágil ante la incertidumbre

En conjunto, los datos reflejan una economía europea cada vez más condicionada por el contexto geopolítico, donde España logra mantener el pulso gracias al consumo y los servicios, pero no es ajena a los riesgos. La combinación de menor demanda, presión inflacionista y pérdida de confianza dibuja un escenario de crecimiento débil y vulnerable en los próximos meses tanto a nivel nacional como en el conjunto de la eurozona.

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