Según el último estudio “Mueble de Hogar” elaborado por el Observatorio Sectorial DBK de Informa D&B, el segmento alcanzó en 2024 una facturación de alrededor de 2.800 millones de euros en el conjunto del país, lo que representa cerca del 70% del mercado minorista del mueble, que superó los 4.000 millones. Sin embargo, el crecimiento anual se limitó al 0,7%, una cifra que refleja la desaceleración del sector tras el impulso registrado en los años posteriores a la pandemia.
Este menor dinamismo tiene un reflejo directo en comunidades como Castilla-La Mancha, donde el mueble de hogar forma parte de una red de pequeñas y medianas empresas con fuerte implantación territorial. Provincias como Toledo o Ciudad Real concentran buena parte de esta actividad, que combina producción, distribución y comercio minorista, y que depende en gran medida de la evolución de la demanda interna.
Una industria que aguanta, pero con márgenes más estrechos
La producción nacional de mueble de hogar se situó en 1.540 millones de euros en 2024, con un crecimiento del 1%, en línea con la estabilidad que caracteriza al sector. No obstante, este comportamiento contrasta con el fuerte avance de las importaciones, que aumentaron un 19,4% hasta superar los 1.070 millones de euros, ampliando el déficit comercial por encima de los 270 millones.
Este desequilibrio exterior introduce un factor de presión adicional para las empresas de Castilla-La Mancha, muchas de las cuales operan en segmentos de gama media, donde la competencia de producto importado resulta especialmente intensa. La necesidad de ganar tamaño, mejorar la eficiencia y apostar por la diferenciación se ha convertido en una constante en un sector que tradicionalmente ha estado muy atomizado.
A pesar de ello, las exportaciones ofrecen un cierto alivio. En 2024 alcanzaron los 805 millones de euros, con un crecimiento del 4,4%, impulsadas por la demanda de mercados como Francia, Alemania o Portugal. Para parte del tejido empresarial regional, la internacionalización se perfila como una de las principales vías de sostenimiento en un entorno de demanda interna más débil.
El comercio especializado domina, pero el canal online avanza
En el ámbito comercial, el informe de DBK subraya el claro predominio del canal especializado, que concentra el 88% de las ventas de muebles en España. Un modelo que sigue siendo mayoritario en Castilla-La Mancha, donde abundan los establecimientos independientes y las pequeñas cadenas, muchas de ellas con una fuerte implantación local.
Sin embargo, el avance del comercio electrónico, que ya supera el 15% del mercado, introduce un cambio estructural que obliga a replantear estrategias. La digitalización, tradicionalmente más lenta en este sector, se ha convertido en un factor clave para mantener la competitividad, especialmente en territorios donde el comercio físico sigue siendo predominante.
Al mismo tiempo, el proceso de concentración empresarial avanza. En el conjunto del país operan unas 5.800 empresas, pero los diez principales operadores ya controlan cerca del 63% del mercado. Esta tendencia empieza a dejarse notar también en Castilla-La Mancha, donde crece la presencia de grandes cadenas, franquicias y centrales de compra frente al comercio tradicional.
Vivienda y consumo, claves para el futuro
El comportamiento del mueble de hogar está estrechamente ligado al ciclo inmobiliario, una relación que resulta especialmente visible en Castilla-La Mancha por su proximidad a grandes áreas de expansión residencial como Madrid. La evolución de la compraventa de vivienda, las reformas y el dinamismo de las zonas periurbanas condicionan de forma directa la demanda de mobiliario.
En este contexto, las perspectivas para 2025 apuntan a una continuidad en la senda de crecimiento moderado, sin grandes sobresaltos pero también sin repuntes significativos. El sector afronta así una etapa de transición en la que deberá adaptarse a un mercado más exigente, marcado por la competencia internacional, la concentración empresarial y los cambios en los hábitos de consumo.
Con todo, el mueble de hogar mantiene su arraigo en Castilla-La Mancha como una actividad con capacidad de generación de empleo y valor añadido. Su futuro dependerá, en buena medida, de la capacidad de las empresas para evolucionar hacia modelos más competitivos, innovadores y abiertos al exterior en un entorno cada vez más globalizado.