En un comunicado, el responsable de la empresa, Antonio Mozos, ha explicado que el origen del conflicto radica en que Autocares CID no puede seguir utilizando actualmente determinadas paradas habituales al carecer de la autorización administrativa requerida para ello, a pesar de haber venido operando históricamente en las mismas de forma normalizada. "Esta situación sobrevenida ha generado importantes dificultades operativas en el día a día del servicio", dice.
Desde la dirección de Autocares CID se mantiene que la empresa "ha actuado en todo momento con total voluntad de continuidad y colaboración, buscando evitar cualquier tipo de perjuicio tanto a los trabajadores de la refinería como a los propios usuarios del servicio". Por este motivo, consideran que la determinación de Repsol de resolver el contrato es una medida "desproporcionada" que acarrea "un fuerte impacto laboral y social para la comarca".
Asimismo, la compañía lamenta que, hasta la fecha, "no se haya logrado alcanzar una solución coordinada entre las distintas partes implicadas que permita garantizar la estabilidad del servicio y, por encima de todo, la protección de los puestos de trabajo en juego".
UN PROBLEMA ADMINISTRATIVO
Autocares CID hace hincapié en que el conflicto no puede resolverse simplemente mediante un cambio de operador. "Las dificultades relacionadas con las autorizaciones administrativas y el uso de las paradas en litigio afectarían por igual a cualquier otra empresa que asumiera el servicio en las mismas condiciones actuales", asevera.
Por todo ello, la empresa considera imprescindible abrir una vía de diálogo para encontrar una solución coordinada y legalmente viable. "El objetivo final debe ser garantizar la continuidad del transporte de los trabajadores de la refinería sin generar inseguridad jurídica ni vacíos laborales", concluye.