La energética explicó que el fuerte crecimiento del beneficio incluye una plusvalía neta de 953,3 millones de euros derivada de la desinversión de sus activos en México. Si se descuentan tanto este efecto extraordinario como otros impactos contables y regulatorios, el beneficio neto ajustado se situó en 3.564,9 millones de euros, un 7,8% superior al registrado en el primer semestre de 2025.
Redes y renovables impulsan el crecimiento operativo
El resultado bruto de explotación (Ebitda) ajustado alcanzó los 8.050 millones de euros, un 7,4% más, crecimiento que habría ascendido al 8,8% sin el efecto negativo de la evolución de los tipos de cambio.
La compañía atribuye esta evolución a la expansión de su base de activos regulados en el negocio de redes, al incremento de las tarifas y a la mejora de la producción y de los márgenes en el área de energías renovables durante el segundo trimestre del año.
Inversiones récord de 7.000 millones
Durante los seis primeros meses del ejercicio, Iberdrola elevó sus inversiones un 25%, hasta los 7.000 millones de euros, concentrando más del 70% de ese esfuerzo inversor en Reino Unido, Estados Unidos y Brasil.
El negocio de redes volvió a absorber la mayor parte de los recursos, con cerca de 4.400 millones de euros invertidos, un 42% más que un año antes y equivalente a dos tercios de la inversión total.
Gracias a ello, la base de activos regulados (RAB) alcanzó casi 55.000 millones de euros, un 11% más, impulsada principalmente por el crecimiento en Reino Unido (+11%), Estados Unidos (+12%) y Brasil (+18%).
Dentro de este negocio, los activos de distribución sumaron 40.000 millones de euros, mientras que los de transporte alcanzaron los 15.000 millones, tras crecer un 30% en los últimos doce meses.
En generación, Iberdrola destinó más de 2.200 millones de euros, con especial protagonismo para los proyectos de energía eólica terrestre y marina, que concentraron más del 70% de estas inversiones.
Durante el semestre la compañía puso en operación más de 1.600 megavatios (MW) de nueva capacidad renovable y prevé incorporar otros 2.100 MW antes de finalizar el año.
Además, el grupo asegura disponer ya de una cartera de proyectos maduros que permitiría añadir hasta 15.500 MW entre 2025 y 2030, una cifra muy superior a los 9.500 MW contemplados inicialmente en su plan estratégico 2025-2028.
Confirma sus objetivos para 2026
De cara al cierre del ejercicio, Iberdrola mantiene sin cambios sus previsiones y espera lograr un crecimiento superior al 8% en el beneficio neto ajustado, lo que supondría alcanzar un nuevo máximo histórico superior a los 6.700 millones de euros.
La compañía confía en que la segunda mitad del año esté respaldada por la entrada en funcionamiento de nuevos activos de redes, especialmente de transporte con mejores remuneraciones reguladas, la incorporación de nueva capacidad renovable y las mejoras de eficiencia derivadas de la aplicación de inteligencia artificial y de la optimización de sus procesos operativos.