El informe sitúa la “insuficiencia de los recursos públicos y de la protección social” entre los cinco mayores riesgos identificados para España, una señal de alerta inédita que refleja la preocupación creciente sobre la sostenibilidad y la calidad de los servicios que presta el Estado. De hecho, la calidad de los servicios públicos aparece como la tercera mayor inquietud de los encuestados, solo por detrás de la polarización social y de la escasez de talento o mano de obra.
Según el documento, la polarización se erige como el principal riesgo para el país, seguida de la falta de trabajadores cualificados. En cuarto lugar se sitúa el elevado nivel de deuda pública y, cerrando el ‘top cinco’, la falta de oportunidades y el desempleo.
Un aviso en clave nacional y global
El diagnóstico para España se enmarca en un contexto internacional cada vez más inestable. El Foro de Davos advierte de que la confrontación geoeconómica, los conflictos armados entre Estados, los eventos climáticos extremos, la polarización social y la desinformación son las grandes amenazas que pondrán a prueba la estabilidad mundial en 2026.
“El mundo avanza hacia un nuevo orden competitivo, a medida que las grandes potencias tratan de asegurar sus esferas de influencia”, resume el presidente y consejero delegado del Foro Económico Mundial, Børge Brende, en una de las conclusiones más destacadas del informe.
No es casual que este mensaje se lance desde Davos, donde estos días participan jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos el presidente del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, junto a responsables de grandes empresas y organismos internacionales.
Geopolítica y polarización, en cabeza
De cara a este año, el 18% de los encuestados considera que la confrontación geopolítica es el riesgo con mayor probabilidad de desencadenar una crisis global. A continuación se sitúan las guerras (14%), los eventos climáticos extremos (8%) y, empatadas, la polarización social y la desinformación (7%).
Otros riesgos, como una posible recesión económica (5%), el retroceso de los derechos humanos o los efectos negativos de la inteligencia artificial (4%), quedan en un segundo plano, aunque siguen presentes en el radar de los expertos.
El clima de incertidumbre es cada vez más acusado: la mitad de los participantes anticipa un mundo “turbulento” o “tormentoso” en los próximos dos años, 14 puntos más que en el informe del año pasado. Solo un 10% cree que se abre un periodo de estabilidad o calma.
Una década marcada por el factor ambiental
A diez años vista, el pesimismo se intensifica. El 57% de los encuestados prevé un escenario global turbulento o tormentoso, mientras que apenas un 11% confía en la estabilidad o la calma. En este horizonte temporal, los riesgos ambientales ganan peso de forma clara.
Los eventos climáticos extremos, la pérdida de biodiversidad, los cambios drásticos en los ecosistemas o la escasez de recursos naturales encabezan la lista de amenazas para la próxima década, junto a la desinformación, los efectos adversos de la IA, la desigualdad y la polarización.
Para España, el aviso de Davos es especialmente relevante: la inclusión de la calidad de los servicios públicos entre los principales riesgos apunta a un desafío estructural que va más allá del ciclo económico y que afecta de lleno a la cohesión social y territorial. Un mensaje que llega en un momento clave del debate sobre financiación, gasto público y sostenibilidad del Estado del bienestar.