La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha actualizado sus previsiones económicas y ajusta ligeramente a la baja el crecimiento de España para 2026 y 2027. Según el organismo internacional, el PIB español se expandirá un 2,1% este año, frente al 2,2% previsto en diciembre de 2025, mientras que en 2027 la economía crecerá un 1,7%, una décima menos de lo anticipado anteriormente.
A pesar de la revisión, España se mantiene como una de las economías europeas con mayor dinamismo. La OCDE destaca que el recorte en las proyecciones españolas es más moderado que en otras grandes economías del euro, cuyo crecimiento se prevé significativamente más lento: la zona euro en su conjunto avanzará un 0,8% en 2026 y un 1,2% en 2027, lo que supone rebajas de cuatro y dos décimas respecto a las previsiones de diciembre.
Entre los principales países de la región, Alemania y Francia experimentarán un crecimiento del 0,8% este año, ambos con recortes de dos décimas, mientras que Italia avanzará un 0,4% en 2026 y un 0,6% en 2027, según la OCDE. Por su parte, Estados Unidos verá un ligero repunte este año, con un crecimiento del 2%, tres décimas más de lo previsto, aunque la expansión prevista para 2027 se reduce hasta el 1,7%. Entre las economías emergentes, China mantendrá un crecimiento estable del 4,4% en 2026 y 4,3% en 2027, mientras que India registra una ligera corrección a la baja, hasta el 6,1% en 2026.
La actualización de la OCDE sitúa el crecimiento global en el 2,9% para 2026, frente al 3,3% registrado en 2025, con una recuperación moderada en 2027 del 3%, ligeramente inferior a la prevista en diciembre. El organismo advierte de que el conflicto en Oriente Próximo podría poner a prueba la resiliencia económica mundial, al mantener los precios de la energía en niveles elevados y aumentar los costes empresariales, contrarrestando los efectos positivos de la inversión tecnológica y la reducción de aranceles.
Inflación al alza en España y en el mundo
La OCDE también revisa al alza sus previsiones de inflación. Para España, el aumento de precios será del 3% en 2026 y del 2,2% en 2027, por encima de los pronósticos anteriores de diciembre. La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos frescos, subirá un 2,7% este año y un 2,1% el siguiente, cifras también superiores a las previas.
A nivel global, la inflación se sitúa en el 4% para 2026, frente al 2,8% estimado en diciembre, y en el 2,7% en 2027. Para la zona euro se anticipa un aumento del 2,6% este año y del 2,1% en 2027. En Estados Unidos, la inflación de 2026 se eleva al 4,2%, aunque la de 2027 se reduce al 1,6%. La OCDE subraya que los precios de las materias primas, que ya eran elevados antes del conflicto en Oriente Próximo por la guerra en Ucrania, podrían generar presiones adicionales sobre la inflación.
En este contexto, la organización recomienda a los bancos centrales mantener una vigilancia activa sobre los riesgos económicos y financieros, y ajustar la política monetaria si la inflación subyacente se generaliza o si el mercado laboral muestra señales de presión. Para la zona euro, se prevé un modesto aumento de los tipos de interés oficiales en el segundo trimestre de 2026 para contener las expectativas inflacionarias.
Riesgos y desafíos para la economía global
Entre los riesgos identificados por la OCDE, se incluyen posibles interrupciones prolongadas en el suministro energético, rendimientos inferiores a los esperados de la inversión en inteligencia artificial, y mayores pérdidas en los mercados de capitales privados, que podrían generar reevaluaciones de riesgo en los mercados financieros y afectar a la demanda privada. La institución advierte además sobre la creciente exposición de las empresas tecnológicas a mercados de deuda menos transparentes, lo que podría generar correlaciones de riesgo y presiones de liquidez.
Respecto a las políticas fiscales, la OCDE subraya la necesidad de que cualquier medida de apoyo frente a la energía se dirija a los hogares más necesitados y a empresas viables, preservando incentivos para reducir el consumo y evitando costes fiscales innecesarios o descompensaciones presupuestarias.