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García-Page, presidente tras un debate entre el “déjà vu”, el liderazgo de la oposición y la “España más allá de la M-30”
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García-Page, presidente tras un debate entre el “déjà vu”, el liderazgo de la oposición y la “España más allá de la M-30”

miércoles 03 de julio de 2019, 14:56h
“Es un programa de investidura de “déjà vu””. Con blusa de cuello blanco y con cara y voz de no haber roto ningún plato, Carmen Picazo, la portavoz de Ciudadanos se estrenaba en la tribuna dando la réplica a García-Page, que peina canas en esto de la política. Y lo hacía reafirmándose en el no de su grupo a la confianza al candidato, “porque se ha vuelto a referir a varias a propuestas que dijo en su debate de investidura de 2015. Entonces fueron promesas y en 2019 se han convertido en promesas incumplidas”.

Citaba algunas: Ley electoral, reforma del Estatuto, modelo de financiación, listas de espera sanitarias, tiempos de atención a los pacientes. Ave para Talavera... Para, a continuación decir: “Es difícil confiar en usted”. Reafirmaba su no a la candidatura de García-Page. Y fijaba las tres condiciones básicas para llegar a acuerdos con él a lo largo de la legislatura: “igualdad, regeneración y modernización”.

García-Page optaba por replicarla individualmente cuando tenía la posibilidad de hacerlo en grupo a la oposición. Era un gesto de consideración parlamentaria en línea con esa voluntad de acuerdo que había adelantado en su exposición del día anterior. Y si eso era en las formas, en el fondo García-Page procuraba rehuir el enfrentamiento para no minar de inicio la generación de un clima para acuerdos necesarios que están por venir y que tienen que ver con los servicios públicos, el Estatuto de Autonomía o la financiación, al que se han referido todos los oradores. García-Page relativizaba las críticas una a una: la fiscal, la lista de espera sanitaria, los planes de empleo incluso del “despilfarro”. En ese punto, el candidato prefería hablar de dignidad de la representación y gestión política y abría el abanico del gobierno también al Parlamento. Empleaba lo del “alpiste” y se refería a las “tontás”, como definió a algunas de las cuestiones que planteó Podemos en la legislatura pasada. Un aviso o un recordatorio de que tan político es el consejero como el diputado.

Era algo que ya había dejado caer el candidato en la sesión del día anterior, cuando había hablado de recuperar la dignidad de los diputados y que abría la puerta a la interpretación de cara a los grupos

Page se mostraba defraudado porque Ciudadanos hubiera fijado su voto incluso antes de celebrar el debate y recordaba a su portavoz los amplios acuerdos alcanzados a nivel municipal. Esos acuerdos eran invocados por el presidente del Partido Popular, Francisco Núñez, que en su intervención reivindicaba al PP como “único referente de la oposición en Castilla-La Mancha” y arremetía sin contemplaciones contra Ciudadanos, al que acusaba de haberse “echado en manos de los dirigentes socialistas” y de haber “cambiado la lealtad de sus votantes por sillones”. Incluso iba más allá y decía que “algunos de los dirigentes de Ciudadanos estarían encantados de entrar en el gobierno de García-Page”.

Núñez iba más allá y criticaba a García-Page por haber votado en las Cortes de Castilla-La Mancha contra una nueva aplicación del artículo 155 en Cataluña, la defensa de la Monarquía o garantizar el español como lengua vehicular en la educación en toda España. Una nueva percha para golpear a Ciudadanos por su pacto con el PSOE de Castilla-La Mancha en ayuntamientos y diputaciones. Page le respondía que en ese tema no había debate, que el PP se había apoyado más en España o en el Rey en un debate político, más que apoyar a España y al Rey.

Las afirmaciones de Núñez desde la tribuna se producían al mismo tiempo en que el Centro de Investigaciones Sociológicas daba a conocer su barómetro electoral de junio, según el cual el PSOE ganaría ahora mismo unas elecciones generales con el 39,5% de los votos, Ciudadanos se convertiría en la segunda fuerza con un 15,8% y el PP caería al 13%. En Castilla-La Mancha, los datos mantienen al PP como segunda fuerza.

Núñez no contaba con la encuesta cuando marcaba el territorio del PP, como líder de “la leal oposición”. Una posición desde la que se abría al entendimiento en la reforma del Estatuto y mostraba la disposición a llegara más acuerdos en todos los sectores (educación, sanidad, agricultura, agua, empleo…) Y partía para ello de las líneas básicas que en estos temas el PP presentó como programa electoral a las elecciones de mayo. Y marcaba ejes estratégicos que definió vitales: “La defensa de España, su fortaleza y su Constitución. El desarrollo industrial y logístico, el agrícola y el social y la reforma de la financiación”.

La propuesta llegaba cuando el candidato a presidente había hablado de “La España más allá de la M-30” y había señalado que los programas electorales de los tres grupos parlamentarios presentaban coincidencia al menos en el 30% de las propuestas y que aspiraba a llegar al menos al 50%. García-Page le recordaba a Núñez que “ha habido elecciones y que ha habido decisiones de los ciudadanos que han sentenciado muchos discursos”.

Por su parte Núñez le replicaba reprochándole una actitud negativa: “Dígame por qué se ha enfadado porque le hayamos ofrecido acuerdos? Nosotros vamos a seguir ofreciendo acuerdos. Usted ya no tiene excusa para incumplir su programa, porque usted será el presidente y el expresidente durante esta legislatura en la que cuenta con mayoría absoluta”.

A las 14:50 los 19 diputados socialistas votaban en el salón de plenos de las Cortes de Castilla-La Mancha a favor de la investidura de Emiliano García-Page, mientras que los 10 del PP y los 4 de Ciudadanos votaban en contra. La toma de posesión será el próximo sábado 6 de julio.

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