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PAGE RECORTA UN 33 POR CIENTO EL HOSPITAL DISEÑADO POR BARREDA PARA TOLEDO
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PAGE RECORTA UN 33 POR CIENTO EL HOSPITAL DISEÑADO POR BARREDA PARA TOLEDO

jueves 16 de marzo de 2017, 00:53h

Iba a ser la envidia de Europa, la joya de la sanidad española y continental. El nuevo hospital de Toledo, iba a superar al que le sirvió de modelo y referencia, el Georges Pompidou de París. Fue la apuesta de José Bono en el año 2000 incluso antes de recibir las transferencias y el diseño, cuatro años después, de su sucesor, José María Barreda. Trece años después del primer proyecto funcional de aquel grandioso hospital, el gobierno socialista de Castilla-La Mancha de Emiliano García-Page ha metido la tijera y ha recortado aquel modelo, dejando reducido aquel gran proyecto de 364.142 metros cuadrados de dependencias asistenciales y hospitalarias y de equipamientos a 247.000. La tijera se lleva por delante un tercio del proyecto original.

Aquel hospital concebido en 2004 como “una empresa de servicios públicos” que nacía para “suministrar servicios sanitarios de excelencia” a los 350.000 ciudadanos del área de salud de Toledo se ha convertido, de la mano del presidente García-Page, en una concesión a empresas privadas de la explotación de áreas no asistenciales de las que han quedado excluidas, gracias a la intervención del sindicato Comisiones Obreras, las de alimentación de pacientes, gestión documental, información y centralita.

Aquel proyecto en cuyo diseño trabajaron más de doscientos profesionales de todas las áreas sanitarias y no sanitarias relacionadas con un hospital, organizados en once grupos y una comisión de programación, no lo reconocería hoy ni uno de sus artífices, el actual gerente del Complejo Hospitalario de Toledo, por aquel entonces director general de Atención Sanitaria del SESCAM, que ejerció como vicepresidente de la Comisión redactora del plan funcional de 2004.

El actual proyecto es una caricatura de aquella gran inversión que contemplaba, entre otros espacios, 35.000 metros cuadrados del área de hospitalización, 33.000 de servicios centrales y gabinetes de diagnóstico y tratamiento, los 21.500 de servicios ambulatorios y de urgencias, los 4.000 de biblioteca, docencia, investigación y calidad, o los 27.000 de servicios generales, auxiliares y de soporte.

Un proyecto que incluía 36 quirófanos “más dos salas dotadas como tal de cirugía obstétrica urgente, distribuidos de la siguiente forma: 24 quirófanos de cirugía programada con hospitalizados, 3 quirófanos generales, cinco de cirugía programada ambulatoria y cuatro ginecológicos”. El servicio de urgencias contemplaba 16 consultas, 66 boxes de exploración y tratamiento, 26 puestos de observación de adultos y 8 de pediatría. Más de 200 salas de consultas externas, cuatro paritorios, 86 camas de pediatría y neonatal, 34 salas de exploración radiológica de diferente tipo…

Son algunas de las cifras de aquel estudio. El gobierno de García-Page da por olvidado aquel ambicioso plan y huye de la comparación con aquella apuesta de sus antecesores socialistas. Prefiere hacer la comparación con el modelo funcional del gobierno anterior, el que estaba marcado por la crisis económica y la falta de recursos. El breve documento de presentación del proyecto actual no detalla las cifras específicas de consultas, urgencias, áreas de radiología… del nuevo hospital. Esa presentación del plan funcional modificado, que así se llama, utiliza los datos globales del complejo hospitalario de Toledo, compuesto por el nuevo centro y los hospitales Virgen del Valle y el Provincial.

Lo peor del caso es que, al final, el proyecto reducido costará 400 millones de euros según las estimaciones dadas por el consejero, cuando el proyecto original, el de José María Barreda, estaba valorado en 300 millones más el equipamiento.

Sea como fuere, los ciudadanos del área de Toledo, que son los que peores servicios sanitarios reciben en la región, los que tienen mayor lista de espera y mayores tiempos de espera, deberán aguardar otros dos años y medio para ser atendidos en el nuevo hospital, en el que el gobierno deposita todas sus esperanzas para presentar un mejor balance de su gestión. Cuando se ponga en marcha habrán transcurrido casi dos décadas desde que José Bono y su consejero Fernando Lamata pidieran al Insalud que incluyese una partida presupuestaria para el nuevo hospital. Y algo menos, 16 años, desde que José María Barreda presentará el primer plano funcional del que iba a ser el mayor y mejor hospital de Europa.

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