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Bodegas, silos, almazaras… Los accidentes en espacios confinados cuestan la vida a 200 personas cada año
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Bodegas, silos, almazaras… Los accidentes en espacios confinados cuestan la vida a 200 personas cada año

  • La Viceconsejería de Empleo, Diálogo Social y Bienestar Laboral ha programado una jornada informativa para evitar estos accidentes

viernes 15 de octubre de 2021, 09:00h
Alrededor de 200 personas mueren cada año en accidentes que se producen en espacios confinados dentro del ámbito industrial, agrícola y doméstico, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de las Naciones Unidas y de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) de EEUU. Según la Sociedad Española de Salud y Seguridad en el Trabajo gran parte de los accidentes en estos espacios se producen por falta de oxígeno y resultan mortales. Un 60% de las muertes ocurren durante el auxilio inmediato a las primeras víctimas.

Son recintos con aberturas limitadas de entrada y salida y ventilación natural desfavorable, en los que pueden acumularse contaminantes tóxicos o inflamables o puede haber una atmósfera deficiente en oxígeno, y que no están concebidos para su ocupación continuada por los trabajadores: tanques, pozos, alcantarillas, depósitos, silos, cisternas, galerías subterráneas, etc. En alguno de ellos, como las redes de alcantarillado de una ciudad, es evidente que el acceso está muy restringido a personal especializado, que realiza su actividad cotidiana en este tipo de espacios y que, por tanto, en condiciones normales tiene conocimiento de su peligrosidad y emplea las medidas preventivas necesarias.

Sin embargo, existen otro tipo de espacios, utilizados habitualmente para otros fines, a los que hay necesidad de acceder de manera esporádica, y no siempre por parte de personal especializado. Se llevan a cabo tareas que son, en cierto modo, consideradas excepcionales, como la limpieza anual, el mantenimiento y reparación o, incluso, meras tareas de inspección, ejecutadas por personal cuyo cometido principal es otro y no siempre con las medidas preventivas adecuadas.

La siniestralidad en este tipo de espacios lleva a empresas, mutuas y responsables públicos a desplegar una amplia acción informativa y de prevención, con una serie de consejos prácticos para evitar los siniestros. Desde establecer el procedimiento de trabajo por escrito hasta disponer de un sistema de rescate. Antes de iniciar los trabajos, se debe medir y evaluar el riesgo de la atmósfera interior, evitar el acceso de personas no autorizadas expresamente, disponer de un medidor ambiental continuo para acceder, de una máscara de auto salvamento y de un medio de comunicación permanente con el exterior.

Estas medidas deben completarse con un sistema de ventilación mecánica insuflando aire por la parte baja y favorecer la ventilación natural abriendo todas las aberturas y siempre actuar con un equipo de intervención de al menos dos personas, una de las cuales será recurso preventivo y permanecerá siempre en el exterior.

La prevención de accidentes en estos lugares, según los expertos, parte de una premisa básica; en primer lugar, es preciso conocer si el espacio al que se pretende acceder tiene la consideración de confinado, a través de tres preguntas básicas ¿Esta total o parcialmente cerrado? ¿Ha sido concebido y construido para una ocupación continuada? ¿Presenta o puede presentar atmósferas peligrosas (contaminantes tóxicos, sustancias inflamables o deficiencia de oxígeno)?

Si la respuesta a dichas preguntas determina que la persona trabajadora se ve en la necesidad de acceder a un espacio confinado, es innegociable la adopción de una serie de medidas preventivas. No cabe, en ningún caso, apelar a que el acceso será de corta duración, que accederán varias personas o, incluso, escudarse en engañosas afirmaciones del tipo “esto se ha hecho toda la vida así… y nunca ha pasado nada”. Debe tenerse en cuenta, además, que son múltiples las ocasiones en las que la gravedad del suceso se ha visto tristemente aumentada por el mero hecho de intentar socorrer a la persona accidentada.

Según los expertos en prevención de riesgos laborales, las medidas a implantar son básicamente, de dos tipos: técnicas y organizativas. Ambos tipos de medidas deben utilizarse de manera combinada y, obviamente, concretarse a la vista de las características del espacio confinado. Es decir, prever si puede formarse una atmósfera explosiva; por ejemplo, al soldar en el interior de un depósito. O anticipar si puede existir una atmósfera deficiente en oxígeno con origen en algún proceso de fermentación o similar, como es el caso de depósitos o cubas.

Desde un punto de vista técnico, sin carácter exhaustivo, pueden utilizarse equipos de respiración autónoma, sistemas de ventilación forzada, equipos de medición del nivel de oxígeno y otros gases, barandillas u otro tipo de barreras para impedir el acceso a personal no autorizado e, incluso, trípodes y sistemas análogos para eventuales situaciones de rescate de emergencia.

Por otro lado, desde un punto de vista organizativo, el catálogo de medidas es igualmente amplio: en primera instancia, valorar si es viable la realización del trabajo desde el exterior, sin acceder al recinto o espacio confinado, a través de medidas alternativas. Si, no obstante, el acceso tiene que producirse, es procedente establecer un procedimiento de trabajo por escrito que detalle todas las fases a realizar y los puntos de especial peligrosidad, incluyendo la correcta utilización de los equipos, máquinas y herramientas que se emplean durante la realización de los trabajos. Asimismo, establecer un permiso de trabajo que garantice que la entrada al espacio confinado se realiza en condiciones seguras, evitando el acceso a personas no autorizadas, y disponer de vigilancia en el exterior. La correcta aplicación de estas medidas organizativas, así como las técnicas, ha de garantizarse a través de acciones de formación e información a las personas trabajadoras.

La prevención de la toxicidad en las bodegas

Castilla-La Mancha es tierra de bodegas, donde existe un elevado número de espacios confinados, como depósitos y cubas, a los que periódicamente es necesario acceder para su limpieza y otro tipo de tareas. Entre los viticultores de nuestra tierra se habla mucho del “tufo de las bodegas”. Los que llevan años en el oficio saben de la peligrosidad de la intoxicación por anhídrido carbónico. Es algo que puede darse cuando se limpia un trujal en el que se ha producido un proceso de fermentación. No es necesario retroceder demasiado en el tiempo para tener recuerdo de accidentes de gravedad en este tipo de centros de trabajo. Tampoco es preciso un análisis muy concienzudo para tener claro que la tradición vitivinícola de la Región debe prolongarse en el tiempo, como actividad productiva, pero sobre todo como seña de identidad, aunque en ningún caso vinculada a lamentables sucesos.

Con el fin de facilitar y contribuir a la prevención de los riesgos en espacios confinados, con especial atención a los existentes en bodegas, la Viceconsejería de Empleo, Diálogo Social y Bienestar Laboral, en el marco de las acciones de difusión y divulgación de la cultura preventiva del Acuerdo Estratégico para la Prevención de Riesgos Laborales en Castilla-La Mancha, 2017-2021, ha programado una jornada técnica telemática con la participación de personal experto en esta materia, abierta a la participación de las empresas y personas, trabajadoras o no, interesadas en ampliar su conocimiento sobre esta materia. La información sobre la jornada, de carácter gratuito, está disponible en la página web de Seguridad Laboral de Castilla-La Mancha .

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